domingo, agosto 23, 2015

RCN y CARACOL no son de los colombianos


Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

A la complicidad de dos ex presidentes colombianos, Samper y Pastrana –dos sinvergüenzas como diría Fernando Vallejo- le debe Colombia que los colombianos no tengamos televisión, y ésta haya sido endosada al capital privado que prospera en contubernio con el poder político, férreamente acaparado por la élite financiera del país. La televisión de RCN y CARACOL, que nos han hecho creer nuestra, no es más que un ejemplo de concentración y predominio hegemónico de la información, invisibilizadora de temas y actores sociales y comunitarios; ejecutora de operaciones de distorsión y desfiguración informativa; agente de enajenación, estandarte de antivalores y promotor de la cultura mafiosa y prostituida  que irriga a toda Colombia.

Cifrada en realitys, informativos, seriados mafiosos, crónicas de asesinos, emisión de telenovelas, cubrimiento extenuante de eventos deportivos masivos y embrutecedores, y amplias franjas de farándula, han fraguado el clima cultural de país y, con su emisión diaria y persistente, han configurado una realidad virtual donde se mueven los colombianos.

La fase de ascenso y consolidación de esta televisión pasó por la masacre en 1998, entre los gobiernos de Samper y Pastrana, de  22 programadoras de televisión que garantizaban antes la diversidad y pluralidad informativa: RTI, Colombiana de Televisión, Punch, Jorge Enrique Pulido Televisión, Jorge Varón Televisión, JES, etc., que emitían a través de Inravisión, órgano del Estado. Según una investigación llevada a cabo por El Tiempo, “dos años después de haber iniciado operaciones, los privados acapararon el 80 por ciento de la audiencia y de la pauta publicitaria. Las pequeñas programadoras –esto lo debió suponer los gobiernos que impulsaron la privatización- entraron en concordato y otras pagaron sus deudas y entregaron sus espacios.

Los sacaron por la vía de una avasallante y superior competición.

La alternativa, sin infraestructura, cubrimiento limitado, sin calidad ni presupuesto, ha corrido por cuenta de los canales regionales, sometida a los tentáculos del poder político regional. En el caso nuestro, con el caso de Chamorro Televisión, se ha caído en el cambalache y la expresión de más baja calidad en términos televisivos. Al parecer, más como empresa particular que comunitaria.

Y en la vía para los que pueden pagar, Tv Cable y Direct TV, con acceso a canales internacionales, caen en la órbita estadunidense, que emite para Latinoamérica una programación basada en futbol, programas de cocina, suedo ciencia, seriados de crimen, con parrilla sobre extraterrestres, canales religiosos, realitys vulgares, mercadotecnia y emisión infinita y a perpetuidad de Los Simpson y Futurama.

En estos términos, como lo explica Germán Rey, la acción y el discurso de un sujeto social o individual, esta mediada por lo que se ve y escucha en los medios. Va uno hablar de economía, orden público, política, cultura, etc., y lo que encuentra son sujetos con la mollera distorsionada y aplastada por el modelado que infringen los medios de comunicación –antes exclusividad de la iglesia- repitiendo una y otra vez el discurso de los medios.

Tal vez lo única que se salva de semejante debacle sea Señal Colombia. Televisión limpia, constructiva, formadora, incluyente que pocos colombianos ven.


*Docente Unillanos

Humano, demasiado humano.

jueves, abril 23, 2015

Los brujos de la tribu














“…que el efecto no sea maravilloso extingue la magia”
                                   Wikipedia


¿Cómo se relaciona un viejo chamán, la ciencia, la magia y los artistas?

En cierta forma, la sabiduría  y el arte consiste en ver más allá de lo que todos ven. Es descubrimiento, revelación, contemplación y mirada de “algo” que  los demás pasaron desapercibido.  Capacidad para penetrar en abismos o develamiento de secretos. Los instrumentos básicos que potenciaron la ciencia se relacionan con la capacidad de ver, hacia los mundos más pequeños (microscopios), o hacia el orbe del Universo (telescopios). Buena parte del desarrollo de la ciencia se relaciona con el desarrollo de instrumentos de observación.

Un chamán, la ciencia, la magia los artistas trabajan con la mirada.

No importa la técnica que usen, todos logran mirar de manera potente. La ciencia fija la mirada propia de occidente, con la racionalidad clásica que fundaron los griegos. Más allá de los sentidos, establecieron una forma de mirar el mundo, de contemplar la realidad. En grado extremo, es lo que logra hoy en día la ciencia, sofisticada en instrumentos.

El arte difiere en la forma de ver a la ciencia, pero igual, es mirada inédita, compuerta a otra realidad a la cual es incapaz en principio de acceder la ciencia. Es la mirada de la magia. Es decir, la obra artística tiene de algún modo una dimensión mágica, un algo inexplicable.

La literatura de García Márquez fue calificada de “realismo mágico”; nada más contradictorio. Es decir, el arte hace posible la conjunción de dos mundos que se niegan uno al otro. Para la ciencia, la imposibilidad explicativa y lógica de los hechos  que produce la magia, la hacen irrelevante, insustentable. Para la magia, el mundo de la vida cotidiana no es real. Solo el arte, tendría la capacidad de unirlos.

En “Viaje a Ixtlan”, Castaneda hace decir a Don Juan Matus, su brujo mentor, algo muy interesante. Lo que percibimos como realidad, mediado por la cultura, es solamente una descripción. Es una mirada construida y fijada, que permite ver pero que impide percibir “otras” descripciones, otras interpretaciones de la realidad. Según el brujo, real o imaginario de Castaneda, es tan fuerte esta “mirada” que se sobrepone a la acción misma  de los sentidos, es decir, a la acción misma de percibir. Si las claves para contemplar no nos han sido suministradas previamente, es posible no ver. Lo que es preciso que sea percibido, puede permanecer en un campo de visión amorfo.

Es así que la magia, lo que puede venir a ser, es una mirada, un desciframiento de un realidad descrita en otros términos. Recusa los argumentos de la lógica y la racionalidad. Su ámbito se define más en el campo emocional e intuitivo. Al organicismo, la funcionalidad, la estructuración, el utilitarismo y la fragmentación del mundo hecho por la ciencia, opone la comunión mística del ser con la naturaleza y con el todo.

La magia tendría el valor de enseñar otras miradas para enriquecer al ser humano, para incentivar el desarrollo de la creatividad, las emociones y la intuición. Sería recuperar parte de un legado de la humanidad que clausuramos de manera brutal, o del cual nos burlamos a modo despreciativo; ha perdido su potencia por el fin utilitario, tanto de los que no supieron servirse de ella como de parte de sus adversarios –aquellos que en términos de Castaneda, son incapaces de “romper la certeza dogmática, compartida por todos nosotros, de que la validez de nuestra percepciones, o nuestra realidad del mundo, se encuentra más allá de toda duda”.

Por ello las visiones mágicas han sido desvalorizadas, a favor de la entronización de una racionalidad destructora de la tierra, avasalladoras de las demás culturas, esquizofrénica en la repetición y la rutina del trabajo, base de un sistema de producción exacerbado en la acumulación egoísta. Una visión que de no modificarse, es suicida.

El arte, el buen arte, lo que logra es hallar fisuras en la realidad tozuda que nos fue impuesta desde la infancia. Es andar por las rendijas, que acaso dejan escapar algo de luz, que revelan otras realidades posibles, otros mundos. Cuando el arte reproduce escuetamente la realidad, es servil y muere en parte; o al menos, merma su potencialidad. Los magos, el circo, el cine, la poesía, la pintura, son de efecto maravilloso y de manera escasa es lo que aún nos salva y nos libera. Los artistas, lo sospecho, algo tiene que ver con los brujos de la tribu.


martes, febrero 24, 2015

Matoneo vaginal


He asumido como norma de conducta no consumir productos cuya fuente de promoción para acelerar la compra sea el miedo o la roída amenaza. Así, por ejemplo, los jabones antibacteriales que me ofrece la publicidad, mostrándome las manos un niño normal bajo los efectos de una lentilla que hace evidente la presencia de bacterias en la manos del menor, me parece odiosa, insidiosa y cabrona.

¿Esperará el productor de jabones que manda a hacer la pauta a los mercenarios de la publicidad, que producto del desagrado o el miedo a la infestación bacteriana de los niños, producirán la decisión de compra de su jabón?

¿O esperan los vendedores de seguros que creeré que el miedo a lo inevitable e imprevisible de los eventos me ponga a salvo de las contingencias de la vida y de esa manera llenar sus arcas, que ante reclamaciones, ponen en evidencia cláusulas de excepción en letra menuda?

Si el matoneo, o bulling para los anglófilos, es el acoso y hostigamiento mediante la amenaza que genera maltrato psicológico en forma reiterada, este tipo de publicidad se base en ello, en el matoneo publicitario de grandes empresas contra la grandes masas de consumidores.

De unos meses para acá se despacharon contra la íntima, tranquila y discreta vagina: la de las abuelas, de las hermanas, de las novias y parejas porque de forma insidiosa se ha dado a la emisión constante de publicidad para casos clínicos como si fueran parte del paisaje de normalidad con el fin de que se disparar la venta de sus productos.

La idea que venden estos corsarios es que se preocupan por nosotros, por nuestra seguridad, salud y bienestar, cuando lo que realmente hacen es exacerbar y compelir la necesidad ficticia -creada hábilmente por la instalación paradigmática de los mensajes publicitarios reiterados- para inducir la compra, la transacción, de las cuales derivan su metal. Mentiras repetidas a diario que logran estatuto de verdad en las mentes sin discurso para resistirlas. 

jueves, septiembre 26, 2013

La marca HAT


 
 
 
 
 
 
Harold Alvarado Tenorio –quien ha creado la marca HAT, de reconocido prestigio en la industria de las letras de Colombia- a mi modo de entender merecería algo más  que una demanda por difamación y calumnia en los tribunales colombianos por parte de una ministra de cultura. Si fueran inteligentes quienes se dejan provocar de él, deberían otorgarle la Cruz de Boyacá en el más alto nivel. O postularlo al premio Cervantes de Literatura. Incluso un Nobel de Literatura no le quedaría chillando, lo juro.

Contrario a ello, la ministra Mariana Garcés le dio por demandarlo junto a Carlos Palau. Pero todo el mundo sabe que demandar un poeta en Colombia es llevar todas las de perder, porque los terrenos cenagosos en que ellos discurren hacen impráctico su castigo y aún avivan más sus bífidas lenguas, las cuales se cargan del doble de veneno en medio de una escenario resucitado. La pugilística es algo que nos fascina a todos. Con esta querella  la ministra quedó sentada en el banquillo y HAT y Carlos Palau se deslizaron en el delicioso vórtice de los medios para gozar de sus quince minutos de fama como decía Andy Warhol.

Aún más, la ministra debería reconocer que las palabras de Harold la pusieron en primer plano de la notica y en el Valle, no dejarán de crearle un cierto ambiente que hará que todas las miradas se dirijan hacia ella donde llegue.

Igual, lo deseable de este escenario agonístico, es que se reconozcan las virtudes de Harold Alvarado como contrapeso necesario y veeduría ciudadana en solitario para vigilar los recursos que discurren por las tuberías de la cultura en Colombia. ¿Qué de malo hay en ello? Muchos de sus señalamientos son ciertos pero hemos caído tan hondo en la inversión de valores que por efectos de distorsión las voces que da Harold parecen desproporcionadas y de loco. La locura se ha trocado en cordura y a la inversa.

Como un contrasentido, toda esa sordidez es la que le otorga gran voz al poeta, hacedor de Arquitrave, ex profesor de la Universidad Nacional de Colombia y ex lazarillo de Borges. Varios en Colombia celebramos sus palabras de Zeus cuando atruena. Fernando Vallejo, quien ha hecho de la diatriba su profesión, le falta muchísimo de arte, elegancia y ácido humor para acercarse a la maestría que Harold ostenta sin esfuerzo.

Varios personajes en Colombia ruegan caer en las brasas de sus palabras de fuego purificador, como le tocó ahora a la ministra. El único pecado de Harold por el que arderá en fuego eterno es ser uribista. Pero eso corre por cuenta de él.  

 

*Docente Unillanos

miércoles, enero 23, 2013

Educar la vagina y malcriar el pene

Recién circuló en los medios la noticia –fincada en investigaciones de dudosa procedencia, rápida y con cierta intención comercial- que declaraba la revolución de la vagina. Proclamada por la estadounidense Naomi Wolf –no se sabe si es el nombre propio o de farándula- y muy asociada a la explosión de consumismo y al exacerbamiento de compra de accesorios, toallitas, tampones, protectores diarios,  jabones, champús, perfumes, cirugías reconstructivas y estéticas, tratamiento capilares, depilación parcial y total, etc., de la vagina contemporánea.

Publicada en el portal académico –así dice la noticia- e-International Relations, Wolf confesó  su preocupación por “algunos intereses culturales y políticos” –no especifica cuáles- relacionados con la sumisión de la mujer y su sexualidad. Como por ejemplo, vender libros light sobre el tema.

Ahora lo que se recomienda son escuelas de vagina. Considerados pero sin mencionar gastos de matrícula, mensualidad y materiales para vaginas no educadas o analfabetas. Son terapias físicas y mentales a las que se puede acceder sola o en pareja. Y prometen enseñar a disfrutar una intimidad sana, madura y “divertida”. Sigue en la noticia el pronunciamiento de una escuela de entrenamiento para parejas en Colombia que seguramente pagó los costes de franquicia que explica someramente las terapias.

Conclusión: a tradicionales sumisiones se suma ahora el de un consumismo estimulado por la publicidad y los medios que han convertido un lugar de intimidad, maternidad y goce de la humanidad, la vagina, en target comercial. Recomienda al final la adquisición de “ayudas extra” tales como masajeadores íntimos y vibradores de última tecnología. Vienen en diseños lindos y muy femeninos, anuncian.

Hace un tiempo corrió otra noticia que tenía que ver con el punto pero desde la orilla opuesta. El pronunciamiento de un grupo de científicos británicos, del King´s College de Londres. Sostenían, en pocas palabras, que el punto “G” no existía, negando estudios previos del ginecólogo alemán Ernst Grafemberg, quien lo definió como un conjunto de células específico, y no solo como un mito.

Cuando leí la noticia, me trajo a la memoria una novela de Editorial Planeta  del escritor argentino Federico Andahazi, llamada “El Anatonista”, en la cual recrea el descubrimiento subversivo del mapa humano por parte de Mateo Colón, un personaje de verdad, que en 1500 dio las primeras noticias del clítoris. Mateo Colón, igual, había descubierto la circulación sanguínea pulmonar y al parecer, su gran formación, lo había llevado a ser médico de cabecera de un Papa. Sin embargo, su registro histórico, muy seguramente, asediado por la censura y la moral de la época, fue condenado a un olvido secular.

Andahazi, en relación a este tema, platea de fondo algo más profundo que vuelvo a traer a colación: la percepción sobre la geografía y la representación del cuerpo humano –especialmente el de la mujer-, está mediada por el discurso hegemónico, ampliamente difundido y repetido en una cultura. Así los hechos, los lugares y los pequeños detalles de la anatomía humana, pueden ser vistos o negados por el discurso imperante. Llegando incluso más allá, a grados de horror, como la mutilación, en casos como la ablación en mujeres, que se estila en algunas culturas africanas.

En Colombia es el asunto en cambio está manga por hombro, pues lo que prevalece es un pene bárbaro, reincidente en violaciones y abusos. Según un estudio publicado: “Situación de los derechos de las mujeres en Colombia 2011”. Llevado a cabo por la Corporación Humanas, “el impacto del conflicto armado exacerba la violencia contra las mujeres”, recrea nuevas formas de violencia y discriminación en contra grupos étnicos minoritarios como indígenas y afro.

El conflicto armado, consigna, somete a las mujeres indígenas a prostitución forzada y violencia sexual”. No existe una política pública con enfoque diferencial de género para atender a la población desplazada, como tampoco una política para prevenir, investigar y sancionar la violencia sexual en contra de las mujeres en el marco del conflicto armado.

Por el lado urbano, las cosas tampoco van mejor. Describe el estudio, a partir de lo que reporta el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que “durante el 2009 se realizaron 21.288 informes periciales sexológicos, en los cuales las mujeres son las más afectadas con el 84.25% de los registros y el principal presunto agresor es algún miembro del círculo cercano a la persona valorada (principalmente y en su orden, padrastros, padre, pareja, tíos y primos).

Concluye el estudio: “la violencia sexual continúa siendo un fenómeno persistente que no muestra variaciones significativas en los últimos años”.
¿Cuál es entonces el discurso imperante en Colombia en relación al cuerpo de la mujer? ¿Cómo se propala su representación o imaginario, para ser el centro de violencia y abuso? ¿El difuminado por la iglesia? ¿O el de quienes desean restringir una educación sexual en las instituciones educativas porque le achacan culpa en los embarazos adolescentes sin consideración de la asociación a la pobreza, la falta de educación y oportunidades sociales? ¿El que nos venden las revistas light? ¿El que propalan los medios de comunicación que desean estimular una compra y venta de productos y accesorios relacionados? ¿Quiénes los deben redefinir, modificar y promover entre la población? ¿Qué función cumple la escuela y el discurso académico con respecto a ello? ¿Se deben exigir y reforzar?

martes, octubre 09, 2012

No hay que ser un buen chico para ir al cielo

Los ejercicios de escritura propuestos a los estudiantes a través de los Concursos Nacionales de Cuento, como un ejercicio de libertad y creación, suelen estrellarse con un muro que es su antítesis: la concesión del estudiante al probable gusto del maestro o el adulto, la subordinación a lo moralmente correcto y la conformidad con las demandas de la sociedad en materia ambiental, convivencia y paz.

El acto feliz y creativo, se convierte así, en acto constreñido, en una suerte de desdicha auto impuesta para ser un joven ejemplar. No basta que el maestro “invite” a sus estudiantes a ser creativos, a soltarse, a desdoblarse, si existe una alambrada invisible, una atmósfera cultural escolar que hace prevalecer los principios del estudio, los valores, lo correcto, lo aceptable; donde no se admite la desobediencia, la disidencia, o la contradicción. Es decir, donde impera la visión dogmática, no necesariamente religiosa, pues aún enseñando ciencia, se puede caer en los fundamentalismos.

Y la literatura, como arte, es todo lo contrario a ello. Si se quiere, es un ejercicio de búsqueda, de refundición. Tiene que ver más la dimensión lúdica, estética del mensaje, no con la corrección del uso del código. Conlleva la liberación personal, la inmersión en lo interior de uno mismo y hallazgo de una propia voz interior. Pocos lo logran.

Primero no es un proceso fácil, ni se resuelve de manera coyuntural. Obedece más a un proceso que a metas. Es producto en últimas, de varias etapas, de maduración, de búsqueda, cuestionamiento y lectura.

La dinámica dentro del centro escolar para que los muchachos escriban sigue siendo una tarea. Y una tarea es un acto obligatorio, donde no se puede ser feliz ni crear. Los peores cuentos provienen de los colegios religiosos donde la concepción moral es fundamental. Allí se usa y se abusa el cuento como herramienta de doctrina y como fábula de formación. Los muchachos ha asimilado tanto el proceso que al final de su cuento escriben: Moraleja. Y rezan la lección moral que debieron aprender.

Los mejores cuentos, son las ovejas descarriadas, las historias y espacios de trasgresión que saben inventar algunos muchachos. El compromiso es con la historia misma que cuentan, el tono adecuado, la tensión que saben imprimir al relato, el conflicto esperando resolución. A veces es la anécdota sincera, salida del corazón donde, gracias a los manes de la creación, no se cuela el maestro ni el padre. Es la voz limpia y original del niño o el joven.

*Docente Unillanos

miércoles, julio 11, 2012

La ciencia como subvalor en Colombia

Jaime Restrepo Cuartas
Que el ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, no haya atendido en su despacho al Director de Colciencias, Jaime Restrepo Cuartas, por más de cuatro meses, es un portazo en las narices a la ciencia, la tecnología e innovación en el país. Desnuda de cuerpo entero la política que tiene el gobierno y releva la altura del pilar donde el gobierno actual tiene puesta el valor fundamental para la sobrevivencia de las naciones en la actual era del conocimiento, la ciencia.

Que Colciencias tiene muchas fallas, que requiere una reestructuración institucional para ganar eficiencia, etc., todo ello es cierto. Pero es la única entidad del Estado que jalona el desarrollo científico el país. Aparte de los recursos que de regalías irán para proyectos de investigación, por ejemplo, si no funcionan los planes ambiciosos de formación de doctores en investigación, tecnología e innovación que tiene Colciencias, esos recursos, correrán el riesgo de perderse por ausencia de iniciativas o dilapidación de proyectos de bajo perfil.

Si no si invierte en “divisiones inferiores”, para formar niños y jóvenes investigadores, que son otros proyectos cruciales de Colciencias, la educación de nuevo escora y vara en playas del superstición y formación religiosa de nuestras escuelas, por maestros en edad de pensión y pensamiento estrecho.

De pasada, el suceso entre Colciencias y Hacienda, revela el estilo y el modo de ser rico en Colombia: en la legalidad, a través de la acumulación de tierra, la ganadería extensiva y la intensa y despiadada extracción de materias primas, que a la larga, nos conducirá a la miseria; y en la ilegalidad, por vías del narcotráfico y el negocio de la guerra, que se parapeta en lo más oscuro y criminal de la mente humana, cuando las condiciones de los que representan la legalidad, no construyen las avenidas amplias de las posibilidades de riqueza, desarrollo y bienestar a las que puede conducir una nación con pleno desarrollo científico.

Dentro de los planes que se irán a la basura en Colciencias por falta de apoyo del gobierno están: Formar 1.000 doctores anuales en Colombia; y otros 10.000 jóvenes investigadores; involucrar dos millones de niños al año en el Programa Ondas.

¿Otro ministro como Esguerra que debería irse del gabinete? ¿Para qué, si no hay compromiso de la cabeza? Bueno, a no ser que salga Santos, a darse azotes y decida a plantear seriamente su política de ciencia, tecnología e innovación en el país.

sábado, junio 30, 2012

La voz propia, el registro personal (III)

He visto la fatuidad y el saber impostado en la universidad cuando se habla con la cita de Heidegger y el concepto de Habermas. Para los no avisados, es muy difícil distinguir la coral de la falsa coral, porque al principio, es simple conjugación de líneas. Una es una microrus venenosa y la otra, una cazadora furtiva de ranas. Sin embargo, el camuflaje le sirve para sobrevivir. Y si lo logra, en últimas es legítimo, aunque sea despreciable la estrategia, que no radica en ser ella misma sino en imitar otra. Aunque a la larga, puede ir menguando la autoestima porque se vive con horror el imprevisto encuentro con una microrus genuina, que mata y destruye una falsa competencia y expectativa de sí.


La voz propia, es muchas especies, es asunto crucial de sobrevivencia: los terneros, los pingüinos, dependen de su propia y única voz para tener identidad y diferencia.


Faltaría una parte a este ensayo si no se esbozan las formas de hallar la voz propia. La primera es muy sencilla. Consiste en recuperar la niñez, el corto tiempo de claridad y transparencia cuando somos nosotros mismos; antes de la acción deformante de la escuela, el aconductamiento social y la opinión común. Cualquier edad se puede perder, menos la niñez porque es y fue cuando fuimos nosotros mismos y no teníamos sobrepuestos los roles sociales, que suelen confundirse con el ser, siendo apenas una apariencia de ser con miras a un desempeño en determinada esfera social.


La segunda forma consiste en vencer el mayor miedo del ser, según Erik Froom. El miedo a estar solo. Casi siempre se adhiere al otro, a su voz y su opinión con la ilusión de estar en compañía y ser aceptado. Callamos así y pasamos por alto pequeñas al principio y hasta grandes cosas con las que no estamos de acuerdo. Contravenciones de morales, mezquindades, vicios y crueldad.


La tercera consiste en oírnos a nosotros mismos, poner cerco al ruido que nos llega a raudales de manera incontrolable. El ruido, el barullo, tiene como función generar desorden y apagar las otras voces. Es en el fondo del silencio que donde aflora nuestra propia voz, que solemos evadir cuando colgamos la conciencia y atención de la interferencia permanente e inoportuna del que quiere vender. Del falto profeta que mercadea la salvación, del ilusionista que tranza con el deseo, del ciudadano ejemplar que lo que quiere es domeñar.


Finalmente, la propia voz puede surgir de oír a los demás. Específicamente, a aquellos que encontraron su propia voz y transmiten una visión genuina de sí mismos y una impresión original e innovadora del mundo.

sábado, junio 09, 2012

La voz propia, el registro personal (II)


Si no tenemos voz propia o registro personal significa que apenas prestamos nuestra boca a la voz de otros. Simplemente repetimos sin estilo las letanías de izquierda, las doctrinas de derecha o las instrucciones del catecismo.

El aforismo griego de “Conócete a ti mismo” allana el camino para hallar la voz propia. No se puede hablar en nombre propio sin habernos detenido en ello. La frase,  sienta un precepto obvio; sin embargo, es difícil de lograr. El yerro, tiene una fuente inagotable en la falta de saber sobre nosotros mismos, la instancia más inmediata y con la que convivimos a diario. Estamos muy ocupados en los otros, en oír a los demás. Un destino jugado, una decisión trascendente para nuestras vidas, puede caer del lado de la ilusión de lo que no somos.

La voz propia, como toda realización de sonido, viene de la capacidad de escuchar, de captarnos interiormente. Falta silencio a nuestro alrededor y hay demasiado afán. Los escritores, los que lo han logrado, suelen aislarse para producir su obra. Y se dan el tiempo. En el peor de los casos, han sido aislados a la fuerza. Pero con afortunados resultados.

Casi siempre, por cobardía, miedo o inseguridad, preferimos adherir a la voz de otros, antes que confiar en el eco vacilante en un principio pero certero que anida en el rescoldo de nuestras intuiciones.

La voz propia no es grito  ni imposición, es capacidad para ser persistentes así se hable en susurro; ser razonables y coherentes con nosotros mismos a costa de las presiones. Sin embargo, otras voces, algunas a gritos, han ahogado nuestra voz desde niños: la escuela manda callar, la edad es esgrimida para silenciar, la experiencia, el saber de los mayores, y otra suerte de sofismas manda el silencio en torno al orador.

Pueblos enteros han sido arrastrados cuando sucumben a la voz de uno solo, que niega el diálogo, voz alterna y constructora, reguladora, enriquecedora, creadora, plural.
Si alguien cantó y logró un registro único y personal, no se lo puede seguir, sino a costa de nosotros mismos. Gogol en Rusia, García Márquez, en nuestro caso, por falta de cuidado y distancia de los que los amaron, ha ahogado la voz de jóvenes que prometían entonar. No se logra ser sino rebelándose, resistiendo, formulando una nueva propuesta. No es fácil, las primeras notas, pueden ser graznidos, no sabemos reconocerlas. Lo único es persistir, así parezca diferente. Con el tiempo, puede ser el más feliz hallazgo, nuestra propia voz, revelación de nosotros mismos. Valiente disgregación del coro, apartamiento lúcido y fe en nosotros mismos.

martes, mayo 29, 2012

La voz propia, el registro personal (I)

Hallar la voz propia, ese registro personal y único que nos diferencia, no siempre es una misión con suerte. Mi apuesta es que en la mayoría de los casos no se logra. Ni en las democracias ni en la dictaduras. Por supuesto que en las dictaduras es aún más difícil, pero vivir en una democracia tampoco es una garantía, pues en últimas, una democracia, viene a ser una dictadura por consenso inducido entre las mayorías por una minoría a quien le conviene el disfraz de la democracia.

Esta prosecución, similar entre los únicos regímenes que podrían existir, variando en gama e intensidad que induce a error y alienta la ilusión de alternatividad, viene a revelar un propósito común: que de manera universal se persigue sobre todo la homogeneidad y la uniformidad, en contra de lo singular y único.

La escuela, la organización, la familia, la iglesia, de manera general, todas las instituciones instigan para su mejor gobierno y conveniencia por la uniformidad. El desvío, la singularidad, suele recibir todo el peso del castigo y la reprobación. Se “reprueba” el año, se separa del cargo, se aísla del grupo, se segrega, se discrimina, se aparta y se extraña. Aún en la familia suele aparecer patitos feos.

Incluso las opciones de singularidad contemporáneas; nuevas cultura urbanas, están previamente diseñadas por la industria para inducir sensación de flexibilidad y elasticidad en ese régimen oculto que conspira contra la voz propia. Termina uno infelizmente siendo un gótico, un emo o un rasta uniformado y duluído en una paradigma convencional vendido con tiquete de postmodernidad.

La pregunta viene a ser, ¿y cuál es el ánimo de perseguir ser diferente a todos? La pregunta circula y acosa sobre todo a los artistas, más que a los científicos. Porque, aunque ambos persigan la creatividad que los aboque a nuevos realidades, es el artista el que necesita la voz propia y el registro personal para serlo de manera auténtica. El artista descubre pronto que no queda nada por crear, que no hay nada nuevo bajo el sol. Que los artistas que lo han sido, no lo son por los hechos que relatan o que pintan, sino por la forma particular en que cantaron y vieron.

La escuela de arte les ha enseñado amargamente que la técnica es apenas una posibilidad y que la potencialidad real está en su forma de ser, específicamente, en ser, único e irrepetible, para entonar un conjunto de notas limitado y fijo. Si uno lee a Rulfo, a García Márquez o a Cortazar, es básicamente por lo son o fueron como sujetos únicos con registro propio de voz.


*Docente Unillanos

viernes, febrero 03, 2012

El ranking B.O.T.

Para ampliar el debate más allá del estornudo y contribuir en algo la sonada querella suscitada en la Universidad de los Llanos, a raíz de la difusión del documento denominado: Rankin B.O.T de Instituciones de Educación Superior 2011, que hizo circular Alfredo -¡Gracias al Eterno que a través de la red de Apull circulan más que espams de superación personal!- me he permitido hacer algunas acotaciones, para no caer en la visión de acólitos, que repiten el yo pecador como posible explicación y formula de enderezamiento del destino sinuoso, oscuro y lábil de la educación superior colombiana.
Nacido de las entrañas de la Universidad de los Andes, el Rankin concluye, en primer lugar que la mejor universidad de país es la Universidad de los Andes, en términos del ranking integral de universidades. Conclusión, seguramente irrebatible frente a la diferenciación de trayectoria histórica institucional, consolidación de las comunidades académicas, recursos financieros y ubicación en el mapa de la geopolítica, la influencia y el conjunto de recursos con que cuentan las universidades privadas frente a las universidades públicas de provincia, ubicadas gracias a la política educativa superior en la periferia, que las condena a ser instituciones de tercer nivel.
El ranking vendría a confirmar así la voluntad deliberada de los sucesivos gobiernos de establecer una estructuración de instituciones de educación  superior inequitativa y desequilibrada en el país. En relación a los recursos del gobierno para la Educación Superior, José Fernando Isaza (El Espectador, diciembre 2011) señalaba que El gasto total en ES es el 1,2% del PIB; el presupuesto nacional aporta el 0,5% del PIB y la diferencia es asumida por las familias.
El Ranking BOT, hace algunas correlaciones “interesantes”, por demás, bastante obvias: Entre las IES privadas, -sostiene- a mayor precio también se obtiene un mejor Ranking Integral, un mejor SaberPro y una más profunda actividad de investigación; es decir, los estudiantes parecen estar obteniendo el valor de sus pesos. Es decir, gozan de las condiciones que las califican de mejor manera frente a otras.
Pero, y la gran mayoría de colombianos que no pueden sufragar gastos en universidades privadas, ¿cómo pueden superar la inequidad de un sistema estructuralmente desequilibrado que ofrece menos condiciones en las universidades públicas para reportar mejores resultados en las  pruebas SaberPro, lograr mayor empleabilidad y gozar de mejor formación como resonancia de los procesos de investigación?
En esos términos, el ranking, no solo sirve como punto de referencia, sino como instrumento de discriminación para ahondar las diferencias.
Advierte el trabajo como colofón: La invitación que extendemos con este reporte es a que reconozcamos y acojamos con brazos abiertos las diferencias y al hacerlo exijamos y premiemos la excelencia. Blanco es, gallina lo pone, y frito se come.


jueves, enero 05, 2012

La herencia de Franco

De calamidad silenciosa puede ser calificada la gestión como alcalde de Villavicencio de Raúl Franco. Para el liberalismo del Meta y para la gestión de la ciudad. En primer lugar, Franco falló en posibilidad de dejar un sucesor en su silla ante un escogencia de candidatura que pareció de aposta para favorecer a los candidatos contrarios. Un muchacho escuálido y sin carisma que más parecía clamar por un tratamiento de ortodoncia que por el fervor popular de una ciudad tradicionalmente liberal. Luis Alfredo Arias.
Fue como haber lanzado un ternero arrebiatado a competir con dos tigres cebados: uno del partido de la U, y el otro del partido conservador. Dos pesos pesados de la política local, apadrinados por caciques tradicionales como Luis Carlos Torres, en el caso de Juan sin Miedo o amacizados con la veteranía de Alan Jara.
La pérdida de la alcaldía, a la larga, cobrará también la credencial de Hugo Velásquez en la Cámara de Representantes, que es buena carta para la región en el Congreso.
A nivel de la ciudad, esta quedó igual o peor. Dos huecos oscuros y malolientes que prometió subsanar, donde funcionaron las plazas de mercado, quedaron tal cual. La inseguridad aumentó, las calles se deterioraron, dejó obras inconclusas y en los últimos meses rompió índices de popularidad negativa ante medidas inconsultas e inconsistentes.
Es lo que suele pasar cuando se ganan las alcaldías, no por mérito propio, sino por expresión ciudadana de rechazo a otras candidaturas, tal como sucedió hace tres años.

jueves, noviembre 03, 2011

La poética de las bielas

Montar en bicicleta es una de las cosas sencillas que uno puede hacer en la vida, como caminar o contemplar una caída de la tarde. Es una forma de deslizarse mudo y lento por el mundo. A diferencia del tiempo acelerado y caótico de los carros que nos mantiene alerta, al discurrir en bicicleta, el tiempo tensionado de nuestra época se vuelve sedoso, de las calidades de un arroyo o la caída de una llovizna.

Un primer recuerdo que tengo de una bicicleta era viajar en la parrilla de una que conducía mi padre. Un cicla de esas antiguas, de barra, corazas gruesas y un timbre en el manubrio. Ni siquiera hablábamos, era una especie de comunión en el silencio, a la velocidad necesaria para mantener en el equilibrio y la marcha. Un día desafortunado ante el bamboleo de la cicla se fue uno de mis pies en los rayos de la rueda trasera, nos caímos, y sufrí una lesión. Mi papá dejo de montarme en ella y poco después dejo de usarla para siempre.
Iba a casa de mis primos y veía con codicia sus bicicletas porque nunca llegó a mi cama o a mi cuarto una de ellas en un diciembre.
Así que cuando gané mi primer sueldo a los diecisiete años lo
primero que hice fue comprar un cicla. No la quería para correr, ni para competir. Busqué un modelo convencional y cómodo, con cierto aire clásico de esas ciclas de antes para andar por ahí sin ninguna pretensión especial. La guardaba en el garaje de mi abuela y sólo me duró una semana porque me la robaron. Había pactado cancelarla por cuotas y cada fin de mes que iba a pagar trataba de imaginar los caminos que había cogido mi cicla. Tal vez por ello renuncie a tener otra de manera indefinida.
Con su vida literaria en ciernes un día Nayib Camacho me regaló un libro con uno de los títulos más bellos: “Bicicleta de Lluvia”. Perfecto para un libro de poesía. Fue por los días que, bajando de la plaza San Isidro, conocí a don Pablo, el dueño de la bicicletería más vieja de Villavicencio. En sus tiempos de juventud, fue un ciclista consumado y con los años y el cariño que desarrolló por su caballito de acero, se dedicó a arreglar otras hasta que terminó con un taller. Su relación con esta clase de vehículos tiene mucho de afecto y humanismo.
No hay que olvidar que los primeros héroes de este país eran ciclistas: Efraín Forero y Ramón Hoyos, que ganaban la vuelta a Colombia, alzando su cicla en medio de barriales, narradas por la voz imperecedera de Carlos Arturo Rueda C. Después vinieron Martín “Cochise” Rodríguez y Álvaro Pachón, más otra estela de ciclistas nacionales como Rafael Antonio Niño y Lucho Herrera.
Detrás de mi casa, en hogar muy humilde vivió Efraín Pulido, el único ciclista del Meta que llegó a una vuelta Colombia con honores. En el coliseo Los Conquistadores fue homenajeado una vez retornó. Delgadito, de puro acero. Sus ojos reflejaban la humildad y el esfuerzo de todos esos jóvenes campesinos, boyacenses y antioqueños, que se quebraban la espalda en una cicla y conquistaban la gloria. No bebían “Gatorade” sino aguadepanela pero triunfaban como titanes.
Con el libro debajo del brazo, le pedí a don Pablo que si me podía armar un cicla. Pieza por pieza, en varios meses, la fuimos construyendo. Un día infló los tubulares, engrasó los piñones, le dio un pedalazo y me la entregó. Me subí en ella y quedó tan fina y tan veloz que no la podía dominar. Hasta que al fin pude.
Pero sobre todo me trajo el recuerdo de cuando se vivía el tiempo y transitaba en silencio con mi padre, sin que otros vehículos nos pitaran frenéticos para anunciar que el semáforo cambió de luz.

jueves, octubre 20, 2011

Tics y Democracia

Surgidas con fuerza en el campo militar, administrativo, para pasar luego al de la educación, las Tics se desataron en las masas ciudadanas con efectos impredecibles. Aunque se parecían, eran todo lo contrario a los medios masivos de comunicación, pues establecían una dinámica efectivamente comunicacional.  Aunque los medios habían surgido como expresión de la comunidad, pronto fueron atenazados y dominados como un factor estratégico de dominio por las élite política y económica. Su potencia se detuvo en lo informativo, e instrumental con fines de  direccionalidad, de la cual se excluyó sistemáticamente a los sectores populares. Que quedaron mudos e impotentes para manifestarse.
Las Tics fueron así erosionando el poder consagrado y secular de los medios masivos de “información”, y haciendo florecer la comunicación, como queda sentado arriba. Restituyó la voz a los otros anónimos, mediante massenger,  blogs, twiter, facebook, las cámaras de celulares interconectadas a internet y todo una suerte de dispositivos efectivamente comunicacionales que por mucho tiempo negaron los medios masivos de comunicación. Hizo que proliferara lo que con rabia dentada muchos regímenes dictatoriales –de izquierda o de derecha- o democracias de fachada llaman “diversidad ideológica”, “crítica abierta”, o “circulación libre de ideas”.
A la lentitud de ideas que debían circular en los libros –que podía tardar años-, adicionaron la inmediatez. Grandes medios de información escritos, expresión de conglomerados económicos,  y grupos de poder político, se vieron abatidos y humillados por la explosión informativa de los medios digitales, donde hasta un particular, puede emitir desde su canal personal de televisión digital.
No significa que todo de por sí sea bueno y constituya una virtud para beatificar. La cosa tiene sus bemoles. Aunque de forma mayoritaria la cosa es buena pues desata nudos de poder y democratiza la información para construir sociedades más igualitarias y mejor comunicadas, puede ser fuente de expresión radical, dogmática y visceral intolerancia de izquierdas y derechas. Basta ver los comentarios en las secciones de los usuarios de los diarios y revistas de internet.
O para hablar de la aldea: la amenaza velada que hacen los estudiantes en contra de Manuel Álvaro Ramírez por “permitirse” expresar sus puntos de vista. Estemos o no de acuerdo con ellos. Primero tratan su expresión de “comunicación clandestina” cuando circuló ampliamente como para que muchos estuviéramos al tanto. Al menos fue valiente y puso su nombre sin escudarse en un colectivo de docentes, por ejemplo.  A su opinión, la llaman “distorsión” por alejarse de la ellos. Y de remate, lo amenazan con un proceso disciplinario. ¿? ¿Delitos o faltas de opinión?
Escriben los estudiantes que: “hacemos un fuerte llamado de atención a los docentes y administrativos a respetar al movimiento estudiantil”. ¿Y desde cuando opinar diferente vulnera una razón bien sentada y justificada?
En lo que pecó Manuel Álvaro, fue en lo ingenuo de decir a viva voz, que existen grupos de poder y que se mueven alfiles.  ¡Que yo sepa, eso no existe!!! Estemos en la orilla que estemos, para no ser hipócritas.  Esas cosas no se dicen, Manuel, pues son con el deseo incestuoso, los impulsos parricidas o el recuerdo de intentar verle los cucos a la maestra  cuando estábamos en primaria. ¡Ahora que estamos en la U, quién lo va decir!

*Docente Unillanos

viernes, septiembre 23, 2011

La Escritura Intocable

La Escritura, como tecnología de la palabra que se universalizó a raíz de la imprenta en el siglo XVI, pues ya desde antes había morado entre los hombres en forma de manuscritos fijados en la piedra, el cuero y o los papiros de circulación restringida, adquirió estatuto de legitimidad y dogma sagrado en la escuela. Proyectos ambos de la modernidad.

Su relación con el aula, no era exclusiva, pues el libro no se pensó para ser usado a la manera de “texto escolar” de manera unívoca, se estrechó a tal grado que se volvió indisoluble. No se puede pensar hoy día el aula sin el libro; y el libro, al menos para los sectores mayoritarios, es considerado en forma de texto un instrumento educativo imprescindible. Los estudiantes tuvieron así la noción de que el lenguaje escrito era superior a la palabra hablada; la gramática floreció e impuso su hegemonía; regularizó y procuró estandarizar las formas de habla y esgrimió el criterio de legitimidad en el uso de la lengua.

Perdía el libro y perdían los lectores. El libro fuera de la escuela, no tenía pretensión moral, era ambiguo, de lenguaje connotativo y pieza o moneda que circulaba libremente en la cultura. El lector leía y reconstruía sus propios significados. Esa riqueza de libro se estrechó en la escuela, se volvió resumen versus interpretación.

Y los escolares aprendieron, de esa forma de leer, quizás hasta hoy, el resumen, la reproducción literal en contra de la interpretación y la crítica del texto. La lectura que era, y quizás, a veces es, gozo y fuga por fuera de la escuela, dentro de ella es instrumental y empobrecedora. Por eso quizás la renuencia a leer, no por el objeto maravilloso que en sí es el libro, sino por uso amordazado e instrumental en la escuela.

La lectura y la escritura, tiene otro atributo y otro uso en la escuela: refuerza la autoridad del maestro. La imagen iconográfica es la del maestro con el libro debajo del brazo, como la del pastor o el cura con su biblia. Y quien no conoce la palabra, no conoce al nuevo Dios, el conocimiento, que otorga omnipotencia, omnisapiencia y omnipresencia.

El condenado es la oralidad, el no lector, el saber popular que circula en la lengua común. Haciendo caso de ello, del currículo desapareció la retórica o el arte de hablar bien. Otra forma de pensar, de crear y de sentir, basado en la analogía en contra del pensamiento lógico lineal que impone el texto escrito. Por supuesto, hubo ganancia y hubo pérdida. Se gana en la disciplina y el estudio, y la posibilidad de acumular saber; pero se perdió en humanidad, en sentimiento y espontaneidad.

*Docente Unillanos

viernes, septiembre 09, 2011

Truenos y centellas contra la lectura y la escritura


Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

En relación al tema de la lectura y la escritura, de cuando en cuando registro que aparece algún “académico” cascarrabias que dispara truenos y centellas en contra de los estudiantes que no sabe leer ni escribir. Muy cómoda la posición. Achacar toda la culpa a uno de extremos en cuestión.

Lo peor es que se sobran de improperios mientras minimizan en argumentos. Me envían por correo, desde varios puntos, un texto insulso y machacón de profesor y editor José Alvear Sanín sobre toda la culpa y desdicha de los estudiantes, masa de nervios, sangre y huesos modelada por nuestras propias manos.

Refiere el libelo que los bachilleres son prácticamente analfabetas, son un alumnado ignaro, iletrado, sin curiosidad intelectual y deslizados de un grado educativo a otro por la “promoción automática”. Agrega incluso que cuando son egresados, acaban “fatalmente en la docencia”. ¡Bienvenido al ruedo, profesor Alvear!

Lo digo porque fui uno de los peores lectores y escritores en la escuela. Y terminé en la docencia. Tuve la fortuna, agrego, de aprender a leer, no por mis profesores, sino por la insinuación fresca y desprevenida del flaco Carrillo, un parcerito que tenía ideas locas, entre ellas, la de ser escritor. Tampoco había aprendido nada en la escuela. Lo hizo con la manada que se refugiaba en una esquina a aprender a fumar como adultos y a revisar revistas de Playboy.

No tienen la culpa los estudiantes si la oferta de lectura en la escuela, año tras años es la misma, insulsa y descolorida, porque los maestros no leen ni actualizan el corpus de obras.

Segundo, hace mucho tiempo desaparecieron las generaciones “cultas” centradas en el libro –cultoras de la pureza idiomática- para dar paso a la presencia de múltiples culturas en la escuela. Reconocimiento obvio de nuevas realidades, entrecruzamiento e hibridación cultural.

Tercero, reniega el profe Alvear de la formación posgradual de los docentes en muchas de esas instituciones que viven ya sólo del prestigio heredado de otras épocas porque desde su punto de vista, no sirve para nada. Cuando ni una sola de las universidades colombianas ha podido colarse en el ranking mundial de las mejores universidades, dominado por Estados Unidos y Europa.

Finalmente, si se cierran bibliotecas, librerías y editoriales y periódicos, es porque han renacido y fortalecido a través de otros medios, no porque se extingan.
Para finalizar: el problema de la lectura y escritura en la escuela debe dejar de ser un “problema” para convertirse en un tema y campo de estudio en las instituciones. Y el primero que debe pasar al banquillo, son los docentes, no los estudiantes, porque es sobre su cabeza y en su hombros donde debe recaer la responsabilidad.

*Docente Unillanos

viernes, julio 15, 2011

El cambalache nacional (1ª parte)


Cavilaciones a raíz del 20 julio, la celebración de nuestra dependencia y en memoria de los Nule, los Moreno, los Arias, Uribe, los Peñalosa, los Samper, Pastranas, Santos, los falsos positivos, la violencia contra niños, el maltrato animal, et cetera, et cetera.

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

Darío Echandía caracterizó -lo que ha sido, lo que es y puede ser este país- al soltar una frase amarga que no pierde vigencia: “Colombia, país de cafres”. Las bases de la nacionalidad están sustentadas en la hipocresía, el rezanderismo, el latrocinio, el oportunismo y la violencia. Colombia es lo que se puede llamar una republiqueta de avispados. Hace parte del talante nacional, forjado entre la virtudes antioqueñas de la “verraquera”, el “echado pa`lante” y el “le doy en la cara marica” que han cundido en el país a raíz de la premisa que todo mal se propaga solo y toda virtud es dificultosa.

Por definición un “vivo” o “avispado” es un majadero que se cree más listo que los demás. Y le añade a su estupidez el pensar que otros no se dan cuenta. Su mayor virtud es sacar ventaja y partido de los que respetan las normas, saltándoselas, escamoteando el orden que otros pagan, con el fin de lograr sus propios fines. Refuerzan, en un círculo vicioso, la “anti norma” en otros que terminan asumiendo el patrón obtuso de conducta. Así, cualquier cosa impoluta y de buenas intenciones que caiga en ese fango, termina contaminada.

Los “avispados” constituyen una fauna amplísima y variada, que puede comenzar en el ámbito familiar. Pues, pocos podrán negar que en su familia haya un tío “avispado,”; el que acapara la mejores presas del piquete, acumula y lleva para la casa, mientras sabe voltearle el culo al trabajo que todos hacen por prender el fogón, traer leña y atizar el fuego. Es decir, es de los últimos llamados al oficio pero de los primeros llegados al almuerzo. Si uno se queda mirándolos expresan a modo de justificación: “¡No se bobo!, ¡hágale o sino esto se pierde!”

En los flujos de tráfico dificultoso, cuando hay un trancón, por ejemplo, y los demás aguardan con estoicismo, suele revelarse el “avispado” lanzándose de improviso por la vía despejada de contraflujo. Ponderan su osadía hasta que encontrándose con otro vehículo en sentido contrario, terminan atascando peor el nudo y se hacen sordos por rebeldía de no dar su brazo a torcer y retroceder públicamente de su error. Y eso que llevan estampillado en el vidrio trasero por ostentación: “Use su inteligencia vial”.

El ambiente natural del “avispado” y el “vivo” en Colombia es la arena política. En política colombiana no se sale adelante con ideas, con principios y valores, sino que se sobrevive con “viveza”; es decir, sabiendo usar a los demás en beneficio de los propios intereses. No hay político colombiano que no se haya hecho elegir con miras a incrementar y favorecer su patrimonio personal. Es más, la política en Colombia es una prolongación de la empresa familiar privada para conquistar y someter los ámbitos de decisión pública a favor de los intereses consolidados de la empresa o el negocio de familia.

Se puede empezar siendo un simple comerciante a comerciante exitoso que empieza a contratar con el Estado hasta percatarse que el resorte de la contratación pública está en la política por lo que se termina ejerciendo este noble oficio de la “cosa pública”.

El trabajo duro, la ganancia ponderada, el respeto al bien ajeno y público, todo lo que antes se veneraba, suele ser considerado por el “avispado” asunto de bobos. Asumen la infinita tolerancia que les debemos tener como idiotez, o falta de malicia, cuando lo que nos ha tocado, es luchar con estoicismo para soportarlos, sufrirlos, porque al final, como dije, pueden ser hasta un primo tarado o un amigo bobo que interpretó mal la flexibilidad de un sistema que estimulaba la confianza, armonía y la cooperación, como grietas para sacar partido personal.

¡Viva el ser nacional y avispado este 20 de julio con una cinta en el pecho que diga: aquí nadie se deja!

*Docente Unillanos