jueves, junio 24, 2010

Bajo el Signo de Caldas





Bajo el Signo de Caldas, es producto del trabajo de tres años de paciente investigación sobre la historia de país. Surgió a raíz de la necesidad por parte del autor de entender la dinámica de violencia que ha signado al país desde sus orígenes hasta nuestros días. Colombia es un país sui generisen el contexto latinoamericano y es un fenómeno aberrante deviolencia crónica.

Quizás sea en la historia,rastreando sus claves, donde podamos hallar las fuentes de
conflicto, la detección de las furias, para poder sosegarlas y someterlas a procesos de solución del conflicto por vías menos sangrientas.

Fragmentos:

“El veinte de julio no pasó nada. Alguien escribió esa historia y la hizo circular. Y el gobierno decretó que se enseñara en las escuelas y los niños aprendieron a repetir la fábula hasta que al fin, de alguna forma suspicaz quedó incorporada a la historia la fecha. Ni Llorente ni los tales hermanos Morales existieron, mucho menos el tal florero que mientan. Porque, habiendo tanto en cada casa, quién se iba a agarrar por un bendito florero”.

“No fue por un florero: fue por un ramillete”.

“¡Pior!”

“La verdad el que maquinó todo el asunto fue el sobrino del sabio Mutis, Sinforoso Mutis, que era muy rebelde desde joven había estado preso en Cádiz. Se necesitaba inteligencia para cranearse algo así. El estuvo toda la noche en la reunión esa del cabildo abierto redactando la tal Constitución que revolucionaba el país pero dejaba todo tal y como estaba. Imagínense no mas, que al tal virrey Antonio Amar y Borbón lo nombraron jefe de la nueva junta de gobierno, y su acto de posesión estuvo bendecido por los obispos y todo el clero que había apoyado el régimen anterior”.

“Lo del veinte de julio fue una asonada de señoritos, esa es la verdad. No hubo ni un disparo, ni un muerto, como había sucedido 28 años atrás, con la revuelta del mestizo Galán. Apenas envalentonaron a un poco de vecinos y los sacaron a las calles y como el régimen estaba tan debilitado y confundido, cedieron a sus pretensiones. No se compara con los veinte mil hombres que Galán había traído en medio de la lluvia y el barrial desde el Socorro hasta el Mortiño, cerca de Zipaquirá, y que hizo temblar a Santa Fe por dos meses. Igual, de todos modos, nada cambió; pero las cosas le fueron resultando caras después cuando se vino la represión”.

“En caso de que hubiera habido una revolución el 20 de julio, eso, nosotros la gente de la tierra no nos sirvió de nada. Dicen por ejemplo, que el libertador Hidalgo en México, declaró abolida la esclavitud y eso es una revolución. Aquí en cambio no pasó nada. El blanco siguió siendo el blanco, el cura confesando a las damas y los esclavos siguieron siendo los esclavos, pese a que nos juntamos en San Victorino y tratamos de resistir”.

“¡Mi verriondera era que ya nadie compraba turmas! El mercado otra vez ahí, otro viernes, y sin venderse. La bestias otra vez ahí amarradas, esperando a que las cargaran con lo mismo que habíamos traído”.

“Pa’ verrionda la Encarnación, que atravesó a puñal al artillero que se supo burlar de su honra y de su amor. Mujeres verracas ese par de calentanas”.

“Una era mulata y la otra calentana y un académico andaba dizque enamorado de ambas”

“Si yo fuera peliar lo había hecho por la Suprema de San Victorino. Pero don Pey y don Varaya encarcelaron a don José María Carbonell que al parecer sí estaba con nosotros y al zoco fue a dar. Le dieron cárcel porque torcía las cosas pa’l pueblo. Porque lo que más le preocupaba era la justicia que en estas tierras no reverdece y nos amola a todos. Disolvieron la Suprema de San Victorino y las ansias del pueblo quedaron del todo truncadas.”

martes, junio 15, 2010

Los tigres enterrados

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

Después de una derrota tan contundente como la que padecimos los verdecitos –¡estábamos biches!- solo nos queda sobarnos el cogote, unos con otros, echándonos cremita. Tendremos que conformarnos con ser miembros de la selecta minoría en oposición que piensa bien este país pero pierde siempre en las elecciones. Que es como haber decidido ser hincha de la selección Colombia de futbol, para ver cómo es derrotada siempre en las eliminatorias y nunca logra clasificar a un mundial.

Nos tendremos que tragar el cuento de Maturana de que perder es ganar y hacer barra por consolación y nostalgia a Brasil. ¡Qué consuelo! ¡No perdimos, solo entramos de primeras después del ganador!

De pasada aviso a los contertulios que mi mayor alivio este lunes después de que pasen las elecciones será que me dejen de mandar correos reenviados convenciéndome porque debo votar por Mockus y aborrecer a Santos. No me sirvieron para nada. Pero al menos les dio la ilusión a los que los mandaban que hacían algo.

Claro, vaya uno a saber cómo fue que se movilizó esa maquinaria corrupta empotrada en el gobierno durante ocho años, liderada por un hipócrita con cara de acólito, lleno de resentimiento. Al menos no subió otro de su corte, de su misma simulada y perversa hipocresía como Andrés Felipe Arias que ya estaba embalado para la sucesión.

A lo sumo, este próximo domingo lo que se podrá hacer en medio contabilizar el descontento que de pasada legitime un proceso eleccionario mendaz. ¿Cómo puede un gobierno corrupto, expresión de un Estado corrupto organizar unas elecciones no corruptas? ¿Siendo la base electoral, mayorías cautivas por vías del empleo oficial y programas de mendicidad social donde la mitad de la población padece la pobreza y el desempleo?

De pasada, la izquierda demostró la incapacidad para comprender y actuar en coherencia con el tiempo histórico. Petro, el ególatra, al que creía inteligente pero con una cara de estúpido bien administrada, resulto siendo realmente estúpido con una inteligencia mal administrada. Fuera de que sacó la mitad de los votos que sacó Carlos Gaviria, es decir, redujo a la mitad los votos de Polo, quiere, -¿quién sabe si sus correligionarios doctrinales del M, el maoísmo y otras disidencias lo sigan?- hacer que la izquierda de abstenga de participar el próximo debate para pavimentar la ancha avenida por la cual marchará Santos el próximo domingo para coronarse campeón del clientelismo en Colombia. O sea, un Polo que ni siquiera será contado. No dio un solo argumento sesudo, contundente, argumentado para no adherir a Mockus por la vía del voto de simple opinión.

De pasada, Mockus se desdibujó diciendo sandeces y queriendo parecer uribestia para congraciarse vaya uno saber con quién, después de que la había embarrado con los médicos y otros sectores de opinión con su discurso tartamudo y errático.

Mejor, dicho, como dicen, ¡apague y vámonos! A retomar los libros y el estudio porque quizás el único camino honesto y posiblemente fructífero sea la academia. Ni verdecitos, ni amarillitos y menos naranjitas.

*Docente Unillanos

martes, mayo 25, 2010

Por la ley de descarte

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

Ya que no pueden gobernar los filósofos el mejor gobierno sería que no existiera ninguno. O al menos, que existiera en su mínima expresión ya que el sentido alto de la “política” se ha degradado tanto. Puestos en la encrucijada de escoger alguno, el único remedio que existe es, a través de descarte, ir quitando lo más malo a ver qué queda.

Tres de los candidatos son opción continuista. Dentro de los tres, dos de ellos de clara de tendencia clientelista y representantes de las formas más tradicionales de hacer politiquería en el país: Santos y Nohemí. Y la tercera, con pretensiones de extrema derecha y falangista que no cuajó: Vargas Lleras. Peor es posible.

Santos ha jugado con las formulas más mañosas, que él llama “picardía” -que viene de pícaro-, y recogió a regañadientes el testimonio de Uribaco, quien ha mostrado reticencias para acompañarlo. En su campaña han estado tan desesperados que no le ha importado pedir en extradición hacia el país toda clase de delincuentes para que apoyen y rediseñen su estrategia para asaltar el poder.

Una tercera opción de las tradicionales clientelas partidistas que juega a ser de centro es el partido liberal, detrás del rostro de virgen dolorida de Rafael Pardo. Su indefinición de imagen -quiso hacer de logo rojo del partido liberal una colcha de retazos- y una oratoria tartamuda no logra reconquistar las antiguas y mayoritarias huestes liberales del país. El país cambió y ellos no lo supieron.

Petro es quien mejor habla y se muestra más consistente en el discurso. Sin duda, sería la opción a elegir. Pero no ha sido igual de consistente ni coherente su accionar clientelista como lo demostró su juego de ajedrez para empujar a sombrerazos a Carlos Gaviria de la presidencia del Polo y apoyar la elección del actual procurador: una caverna que se ha dedicado a atacar todas las causas y desarrollos legales de un país que luchan por salir del oscurantismo. Petro, aún no ha dicho una palabra al respecto.

Queda Mockus. Imprudente, o incauto o que desvaría. Como lo que dijo acerca de la remuneración de los médicos. Su merito, frente a un país hastiado de corrupción, falsos positivos y chuzadas, está en ser una opción real de cambio, demasiado real para los uribestias. Tiene la ventaja que representa una opción plural, que no tiene ningún otro de los candidatos, pues tiene dentro del rancho tres elefantes más con los que tendrá que acomodarse: Peñalosa, Lucho Garzón y Sergio Fajardo. Una nómina de lujo de entrada. Lo cuales, podrán contralar sus lances de iluminado y cierto despotismo ilustrado que exhala.

*Docente Unillanos

miércoles, abril 28, 2010

El viejo “Julius”

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

Varios de nosotros, los que nacimos del 60 para adelante, pensábamos que la “violencia” había sido cosa de los abuelos y no un asunto nuestro. Nos creíamos afortunados porque pensábamos, de manera ilusa, que habíamos tenido la suerte de nacer después del horror de la violencia bipartidista del 50, la cual se había desatado a partir del magnicidio de Gaitán.

No fue así. Por el contrario, la violencia azotó con más furia. Nuestra generación fue marcada a hierro candente no solo con uno, sino varios magnicidios: Pardo, Bernardo Jaramillo Ossa, Luis Carlos Galán, Pizarro, Antequera, Manuel Cepeda. A nivel regional les cegaron la vida a Pedro Nel Jiménez, Betty Camacho, Kovacs, María Mercedes Méndez y Josué Giraldo Cardona, entre otros, acribillado en el barrio Villa María frente a sus dos hijas. Eso sin contar las masacres que se vinieron en serie, como las cuentas de un rosario, partiendo de la toma del Palacio de Justicia, las masacres de Tacueyó, El Aro, El Salado, y Mapiripán. Los ejércitos irregulares de la guerrilla y el paramilitarismo se establecieron y arreció la violencia en todas las direcciones. Hasta el presente, que como lobo oscuro se botó a las barriadas pobres con el nombre de “falsos positivos”.

A cada uno nos ha tocado un bocado obligado de violencia. Mi primo-tío Alberto Pérez, asesinado por la guerrilla de las Farc, en La Carpa, por recibir ayuda del Estado para construir una escuela. Y por supuesto, el viejo “Julius”, Julio Daniel Chaparro Hurtado, el poeta de Árbol Ávido. A quien conocí una tarde en la normal, en una semana cultural, haciendo fonomímica, jalándole al teatro con Chivatá, y leyendo hojas sueltas con alarde y el gesto despeinado de un poeta. Apenas teníamos doce o trece años. Tenía buena voz porque la había heredado de su padre, Héctor Julio, y profesaba un amor entrañable por su madre. Sus hermanos menores, eran su orgullo y así conocí a Magaly y el “La Chasson de Roland”, a la postre, un joven tímido que no dejaba de mirar a su hermano mayor con curiosidad de ver tal vez ese ánimo tan levantisco.

Creo que el “Roland” aún no ha depurado su timidez y, según los críticos de sus escritos publicados en varias revistas internacionales, se esconde a veces detrás de documentos crípticos, los cuales, para leerlos, hay que hacer cursos avanzados en la hermenéutica de Heideggeer y Schopenahuer. Y otros más de Habermas para entenderlo.

El “Julius” marcó nuestra generación en dos sentidos. Las ganas profundas de vivir, de gozar, y, un sentido fatalista por un tema que no logramos espantar del todo, el tema de la violencia. Tan difícil de evitar porque está pintado en las paredes de la mayoría de pueblos de este país. Esto último lo llevó a iniciar un proyecto de reconstrucción de las cuatro masacres que al momento (1990) habían marcado el decurso del país. Lo cual lo envió al vórtice de la violencia que lo arrastró.
Hace 19 nos llegó la noticia de su muerte. Súbita, como una puñalada en un costado. Y aún, nos sigue lacerando con una nueva realidad que se venido levantando en los últimos años en el país, como una ola, dentro y fuera, que reconocen muchos organismos internacionales de derechos humanos denominada, impunidad.

*Docente Unillanos

jueves, abril 08, 2010

Pelucas, incienso y política

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

Prendo el televisor: es, o sería (no lo pudo imaginar) el sueño dorado de un espectador de teatro que arriesgaba su vida en el medioevo sentado en un retablo para ver un drama elevado o una burda comedia. Había empujones, sudor y piojos, pero bien valía el espectáculo que hacía saltar las lágrimas de risa, conmover profundamente, o simplemente, ver representado en un tablado la estupidez humana. Hoy solo basta apretar un botón del control, e ir de una canal a otro, paseándose por la dramaturgia actual. Novelas mejicanas, que consagran el género domestico de la bobería amorosa; comedias románticas gringas para evidenciar la decadencia del cine hollywoodense con carcajadas en off.

De pronto salta un desfile de saltimbanquis en Bogotá presidido por una peluca roja y un par de piernas. Cambio de nuevo, o “zappeo” como dicen, y aparece el Chuky Santos en Popayán, y en otro canal, con cara de virgen dolorida, Rafael Pardo cargando un paso de la Semana Santa. Comprueban los dos, de manera enfática, en lo que devino el liberalismo del país, -el partido de Gaitán o lo que queda-: vistiendo santos como viudas y en rituales confesionales donde, esta vez, no se aparecieron ni los godos.

No tienen tiempo porque anda agarrados por la dignidad de un partido que lo que ha sabido hacer es arrastrarse de rodillas por el camino de su salvador, el señor del Ubérrimo, que quiso encarnar la sagrada trinidad de los poderes del Estado. Ella, la dama camaleónica que ha sobrevivido a todos los regímenes lo trata del ladrón en la W. El Pincher pierde la consulta y decide cobrar caro la adhesión: pide que ella se retracte. La dama cambia de color –le cuesta poco- se pone azul, roja, amarilla pero decide que el costo de echar reversa esta vez es muy alto para su credibilidad. Todo el mundo sabe que el uribito o pincher, lo que es, es una ratita agrosegura y esa evidencia incontrastable hace que uno diga como Galileo, “pero se mueve”.

El romance de Mockus y Sergio Fajardo, que subió el ranquin de la audiencia entre la población LGTB: lesbianas, gays, transexuales y bisexuales, se acercó bastante a la alta dramaturgia seriada de la televisión venezolana. ¡Quién olvida el culo limpiamente exhibido de Antanas en el auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional! Hasta apareció Ricky Martín saltando del closet. El parricida Petro, a quien su mujer no le pone la corbata por la mañana sino que lo ahorca, luce solo, esperando quién se fije en él. Nada. El color amarillito se le destiñó y ya es casi invisible. Su intrepidez política puede llevarlo a un acuerdo con Vargas Lleras, la ultraderecha del uribismo. ¡Ojo!

Al final voy y revuelvo mis lecturas: y repaso a García Caclini quien escribió respecto a la teatralización del poder: “toda política está hecha, en parte, con recursos teatrales”. Con repertorio fijo, escenarios claves, gestos y palabras estudiadas, donde el pueblo se trasmuta en público, y a través de esa escenificación, esta integrado a la vida pública, pero con exclusión de las decisiones efectivas de poder. Serán dos meses más, hasta mayo que sean las elecciones, para ver desde la comodidad de la sala en pantallas de plasma el espectáculo circense.

No se confundan si algunos personajes, interpretan contrapuestos papeles y dicen nuevos parlamentos, como Angelino Garzón, que aún doliéndole la cara, intenta hablar a favor de la seguridad democrática con propiedad y la dicción perfecta de los ganaderos de Córdoba y el Magdalena Medio.


*Docente Unillanos

lunes, marzo 22, 2010

Viaje a pie al Casanare

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

Casanare es la tierra donde Arturo Cova mascullaba los malos designios de un destino aciago y Alicia lloraba torturada por el calor, intuyendo un destino trágico en “La Vorágine”, la novela de José Eustasio Rivera. Es una tierra de vastas llanuras donde saltan encorvados los caballos tratando de liberarse de una silla y una soga que les impone sometimiento a los vaqueros del llano. Aún, en los preámbulos de un nuevo milenio, con la postmodernidad respirándonos en nuestros hombros, Casanare es una tierra encantada. Allí pueden suceder los eventos más extraños como realizarse una feria del libro sin libros, personas que se trocan en otras y verse con otra apariencia a la real, y encontrar en la intensa vida comercial avisos de negocios ocupados a otras actividades, menos a las que anuncian.

Hace unos cuatro años, por ejemplo, por una acusiosa y amable invitación de Anibal Cano, varios escritores fuimos convocados a un certamen que anunciaba algo que no habían tenido la iniciativa de hacer aquí en el Meta y Villavicencio las entidades culturales: Una feria del libro con todas las de la ley. Entre otros, asistieron Alberto Baquero Nariño, Silvia Aponte y Gustavo Benavidez, alias el Gurugús. El día que se iniciaba el evento en Yopal, pendientes de ser alojados, nos encontramos de manera casual con Humberto Humberto, un poeta delirante, descendiente de linaje de Santos Luzardo, la contraparte de Doña Bárbara, en la novela de Rómulo Gallegos quien nos dijo alisándose la barba de manera reflexiva que llevaba tres días pendiente de ser hospedado en algún sitio. Anécdota que daría origen al corrido llanero: “Malaespina y sardinero”, gabán para dos gabanes, de Baquero Nariño.

Al otro día, igual, coincidimos con el maestro Soto Aparicio, autor de “La Rebelión de las Ratas” quien buscaba angustiado su auditorio para una conferencia que nadie sabía donde se iba a dar, dirigida a quiénes ni a qué hora. Al final, no se supo si la charla programada pudo darse por sustracción de materia de la respetable audiencia, porque nadie halló el auditorio ni se supo a qué horas. Lo que supimos fue que el maestro regresó contrariado a Bogotá esa misma tarde en avión.

Unas horas más tarde en ese mismo día tuvo lugar el hecho más portentoso que reseña esta crónica. Sucedió en casa de maestro Ramón Cedeño, excepcional arpista, que había dispuesto un negocio de folclor y música llanera. Con miembros del Círculo de Historia de Casanare llenamos una vasta mesa junto a otras de particulares que departían. Se derramaban aires llaneros y aguardiente de manera generosa. La matrona que estaba al tanto del negocio se echaba al hombro cajas de cerveza, alzaba y sacudía a los borrachos y lo ponía fuera del negocio, y de pronto, cogía el micrófono y cantaba sus propios pasajes. En Casanare, cada quien canta sus propias letras en sus canciones llaneras.
Pues sucedió allí el grande encantamiento que nubló la clara razón de Alberto Baquero, rey del joropo amacizado, pues una dama sentada frente a nosotros, tornó su figura en la misma de Isabella Santodomingo, diva de la farandola nacional, y con una intensa mirada lo hizo dirigirse a ella y sacarla a bailar un joropo. Y vinieron risas y galanteos y el trabajo infructuoso de nosotros sus amigos por quitarle el velo de los ojos y mostrarle que más parecía una Altonsa Lorenzo que una real Dulcinea del Toboso.

Pero pudo más el poderoso brebaje de la habilidosa hechicera hasta que concluimos que solo hasta que terminara la reunión de esa noche se desharía el hechizo. Como a bien tuvo en suerte suceder. Solo hasta el otro día con el breve temblor del guayabo, bebiendo abundante agua para mitigar la sed y despejada la visión pudo Alberto reconocer el portentoso hechizo del que fue preso.

Hace poco visité de nuevo Casanare. Todo está casi igual. No deje de recordar esa famosa feria del libro en el que el pabellón de exposiciones, en el Colegio Braulio Gonzalez, había muestra de todo, menos de libros. Tal vez no los necesitaran porque Casanare mismo, por muchos lados, es pura literatura.


*Docente Unillanos

martes, marzo 09, 2010

¿Un Bicentenario para celebrar qué?

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

No es poca cosa lo que se juega en los ejercicios de la memoria. Uno es lo que recuerda ser. La entidad depende del registro. Veo y escucho el “Prom” confeccionado por el gobierno nacional, a través del Ministerio de Cultura, para promover el bicentenario de la independencia y observo que en pocas frases se pueden tejer varias falacias.

La primera es adjudicar la independencia de Nueva Granada a la inestabilidad política de España y al desgobierno en las colonias producto de invasión de Napoleón. Se supone que la crisis, hizo que se formaran juntas de gobierno en los virreinatos con el fin de establecer un orden que se iba a pique, las cuales, derivaron en juntas independentistas.

Se borra así, de un plumazo, los antecedentes de insurrección comunera de 1782 por motivos puramente locales, como la oprobiosa carga de impuestos, el ahogo comercial a pequeños y medianos comerciantes por garantizar el monopolio de la metrópoli, y el abuso del poder y estado de injusticia del gobierno español en América. Fue un levantamiento masivo de indígenas, campesinos y comerciantes: al menos, unos 22.ooo hombres cimbraron la tierra en el Mortiño, muy cerca a Bogotá y pusieron a temblar a las autoridades.

El pueblo, traicionado en último momento por el sector de los comerciantes, no asestó el golpe de gracia que le habría permitido consolidar una nación diferente. Fueron estos hechos los que generaron el ambiente derramando un estado de frustración que rebrotaría el 20 de julio de 1810, veintiocho años después.

Igual, ese día, se establecieron dos juntas de gobierno. Una, de señoritos y curas, proclive a la corona española que presidió el mismo virrey depuesto, Amar y Borbón, un vejete sordo; y otra, la de San Victorino, de estirpe popular.

Lucharon durante tres días por el poder, que en últimas definió Baraya, el hombre a cargo de la guardia del virrey, que adhirió a la primera y que fundó, sin erradicar el esclavismo, este país con la firma de un acta de cobardes, pues firmaban obligados entre ellos para comprometerse y no recular.

Después en la escuela me los enseñaron en textos, con cuellos almidonados y patillas, y con el nombre de “próceres”. Cuenta el poeta Carlos Pachón, autor del famoso libro de poemas llamado “Casa en Desuso”, record de ventas en librerías de país: “Llegue a creer que prócer era eso: cuello almidonado y patillas, hasta que un hermano mayor me enseñó a Elvis Presley y Sandro de América que se hicieron famosos por lo mismo: camisas de cuello alto, patillas y baile de caderas para exorcizar las vientres frenéticos de las muchachas”.

Lo que ha seguido hasta ahora es básicamente lo mismo, en mayores proporciones pero guardados los personajes con el mismo carácter: una clase política que navega en el delirio de la idiotez como Andrés Felipe Arias, Germán Vargas Lleras, y Juan Manuel Santos; curas que embrutecen y mantienen en el ensimismamiento al pueblo intonso; y clases de poder económico negociando con el gobierno en contra de un pueblo que padece desempleo, desplazamiento y pobreza.

20 millones de colombianos son pobres, 8 millones viven en la indigencia y 2.665.000 no consiguen empleo. (Gustavo Tobón, Portafolio). Además se calcula que en el país hay unos 3.8 millones de desplazados, gente que perdió la tierra.

Por el camino, perdimos hasta la historia y la memoria.


*Docente Unillanos


DUST IN THE WIND

martes, febrero 23, 2010

Academia y Política

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

Los eventos sucedidos el pasado 4 de febrero en la Universidad Jorge Tadeo Lozano en Bogotá ponen de presente varias cuestiones que vale la pena examinar. En primer lugar, develan la relación antagonista entre la Academia y la Política, en el sentido necesario de que la primera busca la “verdad”, y la segunda, procura el poder como objeto prevalente, aún por encima de la verdad.

Será cierto que la verdad que busca la academia, no es la única y definitiva, pero al menos, en sus métodos y principios, es élla la que la orienta. La política en cambio, encarna metodológicamente la consecución del fin: atenazar el poder, por encima de los medios. Es decir, es una actividad inescrupulosa que suele desatender la voz de la razón y la verdad, lo que en últimas, la pierde, no sin antes causar mucho daño y generar toda una secuela de hechos indeseables. Llámese, abuso de poder, degradación de la institucionalidad y desnaturalización del estado social de derecho.

En estos términos, la academia, viene a ser el peor escenario donde se puede colar algún político. Y los políticos, obviamente, son renuentes a confrontarse en la academia. El último bastión de un régimen democrático, más o menos garantizado, es la autodenominada “autonomía universitaria” y “libertad de cátedra”, que puede obrar como cuña de contención en contra de la expansión de los totalitarismos estatales. Sean de derecha o de izquierda.

Para contrarrestar el argumento contundente de la verdad académica, los políticos ha sabido crear entelequias como la “opinión pública”, “golpes de opinión”, y de manera reciente, los “Estados de opinión”. Que no son otra cosa que “estados de opinión manipulada” en virtud al acceso privilegiado a los medios que tienen los que sujetan el poder que refiere Van Dick.

El despliegue noticioso a las opiniones de un mandatario, la televisión estatal para la transmisión de consejos comunitarios, la adhesión incondicional de poderosos medios escritos y de cadenas radiales, y la baja calidad de la educación, desfiguran cualquier posibilidad de una opinión informada y formada.

Se favorece y procura legitimar así, en sondeos de opinión, las aspiraciones o permanencia en el poder de líderes, que por escamoteo de la verdad, solo anuncian sus virtudes y tapan sus defectos, yerros, mediocridad y desaciertos. Está claro quizás, que será la academia, por ausencia de un Congreso que renovará sus credenciales el próximo 14 de marzo, ejerza las funciones de un control político. Porque entre políticos, ¿cómo se van a contralar o fiscalizar o procurizar o lo que sea ellos mismos?

Siendo además, la opinión pública, un exquisito cadáver al que le dan respiración boca a boca, los josé obdulios y otros del séquito para seguir ahuchando: “Adelante, Presidente”.


*Docente Unillanos

CopyringhEdiciones El Arquero
CESO Centro de Estudios Sociales de la Orinoquia.
Otto Gerardo Salazar Pérez, 2010.
Todos los derechos reservados. Se prohíbe la publicación y distribución completa o parcial en cualquier medio de comunicación sin autorización expresa del autor.

Somewhere over the rainbow

martes, febrero 02, 2010

La Atlántida y el punto “G”

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*


El punto “G”, que era una ínsula afincada y firme en el océano de la sexualidad femenina, está a punto de desaparecer. La razón: un grupo de científicos británicos, del King`s College de Londres no lo halló y echaron a rodar la duda con el argumento de que, posiblemente, todo se trate de una especulación en el imaginario colectivo relativo a la sexualidad femenina. Es decir, que de lo que nos habló el ginecólogo alemán Ernst Grafemberg, como un conjunto de células específico, es solo un mito como el de la Atlántida que ahora amenaza hundirse y desaparecer para siempre.

La noticia me trajo a la memoria una novela de Editorial Planeta que leí hace años de Federico Andahazi, llamada “El Anatonista”, en la cual recrea el descubrimiento subversivo del mapa humano por parte de Mateo Colón, un personaje de verdad, que en 1500 dio las primeras noticias del clítoris. Mateo Colón, igual, había descubierto la circulación sanguínea pulmonar y al parecer, su gran formación, lo había llevado a ser médico de cabecera de un Papa. Sin embargo, su registro histórico, muy seguramente, asediado por la censura y la moral de la época, fue condenado a un olvido secular.

Andahazi, en relación a este tema, platea de fondo algo más profundo: la percepción sobre la geografía y la representación del cuerpo humano, está mediada por el discurso hegemónico, ampliamente difundido y repetido en una cultura. Así los hechos, los lugares y los pequeños detalles de la anatomía humana, pueden ser vistos o negados por el discurso imperante. Llegando incluso más allá, a grados de horror, como la mutilación, en casos como la ablación en mujeres, que se estila en algunas culturas africanas.

El procedimiento que utilizaron los investigadores ingleses en su investigación, -anunciada como una de las más grandes que hasta el momento se haya llevado a cabo-, incluyo 1.800 mujeres, todas gemelas o mellizas, y consistió en preguntarles si tenían el punto G.

“Si una de las gemelas idénticas respondía que sí, se esperaba que la otra, que tenía genes idénticos, también tuviera la zona erógena. Pero este patrón no se produjo. Y si las gemelas idénticas no tenían en común el punto G, menos lo tendrían las mellizas que solo comparten la mitad de sus genes”. Tim Spector, coautor del estudio, sostiene que “las mujeres pueden argumentar que la dieta o el ejercicio ayuda a tener el punto G, pero en realidad es virtualmente imposible encontrar rastros reales. Este es el mayor estudio realizado hasta el momento, y muestra de manera casi certeza que la idea del punto G se subjetivo”.

Algo me dice que este estudio, venido de los ingleses, que son tan flemáticos, tiene algo de ablación conceptualizada y esconde un cierto conservadurismo que revela un cierto sesgo moral. Primero, porque conscientes de la diversidad de la anatomía humana, niegan, basados en ciertas particularidades, una generalidad ostensible, que pudo ser corroborada, como decía Luz Piedad, de manera más confiable y feliz por específicos medios digitales, y no frente a una pregunta estúpida, como si se tiene o no tiene. Ante las cuales, las mujeres, de manera socarrona, suelen responder con un, “No…”


*Docente Unillanos

jueves, diciembre 17, 2009

Del bolso de la abuela


En Nochebuena y Añonuevo, son emociones lo que circula por avenidas a altas velocidades para llegar a tiempo a la casa.


Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

A mi abuela Carmen Pérez,
la de barro y de maíz.

Del bolso de la abuela podía salir cualquier cosa. Era un fondo de cantera del cual podían brotar las cosas más inesperadas. Como bien se sabe, de los bolsos de las mujeres puede saltar hasta un gato. Mi padre decía que las carteras de las mujeres eran como una cacharrería andante porque ahí cargaban de todo: un monedero –es decir, otra cartera dentro de la cartera-, un frasquito de perfume, un envase pequeño de Cólbon, un encendedor, un dulce envuelto en papel crujiente, una lima, un cortaúñas, un delineador, un colorete, una libretica de direcciones, pañuelitos kleenex; otra cartera billetera llena de fotos de los parientes, tarjetas, postales, monedas sueltas y hasta un biblia en miniatura.

Todo podía aparecer, hasta una flor marchita, un ombligo seco del nieto más querido o un rizo dorado.

Del bolso de mi abuela vino todo: mi madre y nueve tíos y tías que eran mi familia materna; las habas, la mazamorra y la chicha o vino de Anauhac que yo ahora preparo; vino el pan y el sudor de una frente honrosa y la lección para siempre de la lucha y el esfuerzo. Del fondo brotaban canciones de Toña “La Negra” y María Luisa Landini y el recuerdo imborrable de su hermano Gonzalo, y de su pueblo, Tasco.

De su bolso vino la lengua, la palabra adiestrada y certera para clamar un porvenir y una esperanza, no solo a los de su familia, sino a los amigos y a la comunidad si era el caso. Aunque tiene manos de gorrión como el gitano Melquiades tuvo fuerza para hacer con la argamasa del esfuerzo diario casas y edificios que fue sembrando por el pueblo que poco a poco se fue convirtiendo en ciudad o lo que hoy es Villavicencio.

En su bolso había dulces y consuelo y la ayuda oportuna para que los hijos y los nietos se fueran educando y aprendieran más que ella si era el caso; una tarde llegó a la casa e hizo brotar de su cartera una mesita y tres sillas de varilla tejidas en mimbre para que nos sentáramos a comer.

Los domingos salía con ella a la plaza de Villa Julia a escoger verduras y frutas porque con risa decía: “Mijo, la vida está en la muela y somos los que comemos”. Me compraba unos tenis y me veía caminar a ver si por fin enderezaba mis pasos porque a veces recibía con tristeza los regaños de mis profesores que decían que con ese muchacho no había remedio.

Con su bolso terciado la vi al lado de hombres como Duran Dussán y Alfonso López Michelsen, cuando la política no daba plata y se hacía por puro servicio a la comunidad y el mejor dividendo era ser una líder honrada y honesta. Cada cierto tiempo se alejaba hastiada de la política pero retomaba las banderas si veía la intención de algún líder de hacer algo por la gente.

Del bolso de mi abuela vino todo, el pan y las lecciones. Al fin, la madre. Y ahora veo a mi hija mayor armar su bolso de afán, echar sus cosas y salir a prisa, mientras me pregunto qué tanta cosa echa en su cartera. Veo un espejo pequeño, libros, libretas de apuntes. Igual, otra historia que se repite. Me dicen que es una exageración, pero estoy seguro de que las carteras de las mujeres son igual de prodigiosas a los bolsillos de los niños: de ellos puede salir una canica maravillosa, un guijarro, un pájaro, una cauchera o una rana reflectiva.

Ahora que se acerca Nochebuena, pasé y saludé a la abuela, pero la hallé abatida de nostalgia; a lo mejor, producto de su larga vida. Igual, confundía por primera vez nuestros nombres y nuestras voces. Apoyada en el brazo de una de sus hijas repetía que prendieran la luz. Cuando le explicamos que todas las luces de la casa estaban encendidas, se hizo soltar de los brazos y dijo de manera enfática mientras se echaba a andar: “No me inutilicen”.
*Docente Unillanos

martes, octubre 27, 2009

Las revistas y la investigación

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

Las revistas, más allá de simples publicaciones, son la cara de la investigación en las Universidades. Es decir, son las que demuestran si efectivamente las instituciones de educación superior le apuntan a la empresa de conocimiento o son simples replicantes del saber. Así pues, las publicaciones, en su objeto, revelan los productos y acreditan su conocimiento ante las comunidades científicas nacionales e internacionales.

Sin embargo, parte del objeto de ellas se ha desvirtuado y tiende a prevalecer en su contenido los artículos de difusión, reseña y proyección sin una conexión estrecha y necesaria con los centros de investigación. Pese a que anualmente se aprueban un número considerable de proyectos de investigación a los cuales se les adjudica recursos financieros y humanos, los resultados de avance y finalización de esos proyectos no se materializan en artículos de investigación. ¡Cosa rara, si se pone uno a pensar!

¿Por qué sucede esto? Varias cosas salen y se decantan.

Primero: manifiestan que los procesos de investigación realmente no han arraigado en la universidad, que la investigación no es un asunto serio, prioritario y cualificado. Un sistema investigativo, con todos su resortes, puede ser estableciendo y funcionar en apariencia, pero sino no se concreta en resultados tangibles y significativos como aportes de saber en artículos científicos es un sistema simulado pues no hay producto final o de salida.

Revelan de igual manera que los procesos de investigación no tienen el nivel ni hacen el aporte significativo a la comunidad científica, por lo cual, ni siquiera se acreditan con pares de la publicación, que sería una instancia mínima y primaria.

Segundo: ponen en evidencia que no ha arraigado en la Universidad una tradición y una cultura lecto escritural propia de la modernidad. De contera, los docentes no encuentran la disponibilidad permanente y abierta para que difundan sus escritos y se prueben en las lides de la publicación. Por lo cual, no se publican revistas. De lo que se deriva que los decentes terminan no escribiendo. Círculo vicioso, cerrado y sellado.

Tercero: Las revistas, están muy lejos de ser entidades autónomas y de constituirse en centros de generación del saber pues su vivencia es ocasional, interrumpida y no ha logrado el reconocimiento entre la misma comunidad académica. La mayoría de ellas, no han sido institucionalizadas. Es decir, no obedecen a un plan de largo aliento, serio y sostenido y con los apoyos necesarios financieros y logísticos para que se desarrollen. Expresan una subvaloración a lo que constituyen, sin vínculo con la investigación. Se juzgan mas como un asunto de comunicadores.

Otras agencias de saber, de las que llaman del “descentramiento” o el saber que circula fuera de las instituciones educativas, nos han enseñado que desde las publicaciones, se puede desarrollar todo un arsenal de investigación y conomiento como lo demuestran revistas como Natgeo y otras. De ellas podríamos aprender.

*Docente Unillanos

miércoles, octubre 14, 2009

Con los ojos a media asta

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

Para hacer honor a una larga y tropezada senda de contradicción interna de la izquierda en Colombia, hace quince días, en un proceso de libre y democrático al interior del Polo, Carlos Gaviria, su presidente, fue derrotado por su contradictor interno más tenaz: Gustavo Petro.

Recordemos que Carlos Gaviria, había salido airoso a principios de año dentro del mismo Polo cuando se le generó una barahúnda interna y fue tildado de padecer cierta enfermedad muy infantil de extremo-izquierdismo y de sectario político por negarse a formular alianzas con sectores políticos tradicionales de Colombia.

Específicamente, el alma de la querella, como una dama en disputa por la cual los vaqueros de antes se agarraban a bala en estos llanos dilatados y calurosos, fue la elección del hoy Procurador Alejandro Ordóñez. Gaviria ganó internamente pero de modo relativo, porque aunque triunfó internamente, no pudo impedir que con votos del Polo Democrático Alternativo, Alejandro Ordóñez, el absolvedor, fuera elegido procurador, para que fuera pasando, lo que hoy. Repartir bendiciones a los ministros corruptos del régimen, dar el “idos en paz” a militares implicados en masacres, etc., por lo cual, la Corte Suprema le abrió investigación.

Hasta el momento, Gustavo Petro, no ha reconocido la criatura y cantado su paternidad, y más bien, ha mantenido el tema debajo de un discreto velo mientras mira a los demás detrás de sus ojos rasgados y a media asta con soporte solidario de su dedo pensador que apoya sobre su mentón. De pasada, porque lo cortés no quita lo valiente, se encuentra a Jerónimo Uribe y le da unas palmaditas en el hombro, y quizás recuerde que en su momento dijo para llamar a la convergencia: Aquí caben hasta los uribestias.

Pero… pero algunos uribistas clase triple A con tendencia a superarlo como Germán Vargas Lleras ya le hicieron mutis por el foro. No lo reciben bien. No lo quieren ni olvidan su pasado y así empieza a disolverse el mayor argumento sobre el cabalga Petro: la convergencia de diferentes grupos políticos para luchar contra una tercera candidatura del Presidente Uribe.

Es que este es un país donde no lo mastican a uno si en algún momento fuimos de izquierda y el saludo de la derecha, por supuesto, es circunstancial y frío. Bastante impredecible para uno embarcarse de manera utópica, perdiendo su identidad y postergando la posibilidades de cimentar una opción de izquierda real y autónoma.

Por lo cual, mientras mato moscos y espanto el calor, sigo pensando en los postulados del liberalismo radical que siempre dijo Carlos Gaviria que predicaba. Punto.

Y miro de reojo, con los ojos a media asta como mira también Lorena, cuándo es que el profe Carlos Pachón le va recoger el cordial guante que le lanzó Chaparro para convocar a una reunión de sus asociados y no depender exclusivamente de comunicaciones por correo electrónico, ¿no? Mas, tratándose de asuntos cruciales de la Universidad.
*Docente Unillanos

sábado, octubre 03, 2009

Entre efebófilos y doctores “honoris causa”

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

Pensaba escribir sobre la pretensión del arzobispo Silvano Tomasi, de no llamar maricas o abusadores de menores a los curas que tienen relaciones con niños. Tomasi abrió la boca para responder a Keith Porteous Wood, que acusó a la Iglesia de tapar los abusos a menores y de violar varios artículos de la Convención de Derechos del Niño. El prelado, respondió que no se debería hablar de pedofilia −o cacorros como dice la gente−, “sino de homosexuales atraídos por adolescentes que practican la efebofilia”.

O sea que ahora no serán asaltantes de la buena fe y abusadores de menores, sino “efebófilos”, y además, resultarán los mismos menores, como los incitadores de sus propias autoviolaciones, pues, por un giro de lenguaje suspicaz de Tomasi, resulta que son los menores los que seducen a los curas.

Pero no. El asunto es supremamente sórdido y la discusión demasiado hipócrita. Pues, una cosa es la población LGTB adulta con relaciones consentidas, y otra la torcedura de una orientación que apenas se aproxima a la sexualidad para caer en manos de un curo viejo y morboso. Nada podrán decir sus víctimas, la mayoría de ellos, de condición humilde y vulnerable por pobreza y abandono.

Otro tema de buena sazón era el del doctorado Honoris Causa concedido al escritor Fernando Vallejo por parte del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Colombia. Un laico, anticlerical rabioso y defensor de los derechos de los animales. El escritor fue distinguido por la Universidad Nacional básicamente por su valor de decir verdades, la cuales rebotan sobre los mismos profesores de las instituciones de educación superior. Acerca del papel salvador de las Universidades en el país, declara lo siguiente:

“Los muchachos de la Universidad podrían ser la esperanza de Colombia porque son los que tienen una mínima cultura, pero la casi totalidad de los maestros colombianos son malos, no pueden estar ocupando esos puestos, solo buscan la promoción en el escalafón, la universidad actual es una plaga para la sociedad, cuesta mucho sostener a esos burócratas que acumulan títulos sin saber ortografía y les escriben las tesis.”

… Sin comentarios.

Finalmente, el tema sobre el cual quería hablar para mis amigos izquierdosos era sobre las elecciones internas del Polo. Pero como ni el tiempo ni el espacio alcanza, toca de dejarlo para lo próxima.
*Docente Unillanos

miércoles, septiembre 16, 2009

El amor en los tiempos ridículos

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

Recién hablaba sobre la triada de poder de Alvin Toffler: fuerza, dinero y saber -nueva y sagrada trinidad a la que veneramos en Occidente-, cuando alguien, de manera aguda e inteligente, me preguntó dónde quedaba el amor en todo ese esquema. Fue como si me derrumbaran las fichas del dominó de manera intempestiva. No pude sino naufragar en el mutismo. Sinceramente, no lo había pensado, ni tenía un cubil especial para lidiar con el concepto. Quedé con la sensación grogui de un boxeador cogido por su rival con un golpe artero que lo azota en la lona y recibe la cuenta de protección del juez.

Por los azares que conspiran a favor de los lectores entre temas y libros, unas semanas después me encontré con un libro de Humberto Maturana, Emociones y Lenguaje en Educación y Política, que abordaba el tema del amor de manera explícita. Sin embargo, Maturana me iba dar una tunda más. Concebido y amamantado en el dogma del Homo Sapiens que nos predica desde la escuela que lo esencial del ser humano es el pensar, lo cual, lógicamente nos define como especie, Maturana voltea las cosas y dice de manera consistente que no señor, que el amor es la emoción fundamental en la historia del linaje homínido.

Agrega tres cosas más que lo hace fundamental para la especie que somos: permite la existencia colectiva –donde no hay amor no hay cohesión-, es el dínamo que nos mueve y suele ser el centro de la cebolla que hay detrás de todos las racionalizaciones que esgrimimos para justificar nuestras acciones. Respecto al primer aspecto subraya Maturana, el amor es cuando alguien nos permite ser sin exigencias, lo cual facilita convivir mediante la aceptación del otro. Igual, encuentra que no es la razón lo que nos lleva a la acción sino la emoción. Por lo cual concluye: Todos los sistemas racionales se fundan en premisas fundamentales aceptadas a priori. ¡Todos! Es decir que por encima de las discrepancias lógicas e ideológicas lo que se halla es el amor o el desafecto.

Las conclusiones de una situación semejante no son poca cosa. Primero, hace que como seres humanos, nos desarrollemos y actuemos en un ámbito de contradicción. Se nos ha educado de manera espartana en la prevalencia de la razón y, de forma aparejada, se han proscrito la manifestación de los sentimientos y las emociones como inapropiadas, a no ser para espacios de confinamiento. Manifestar emociones en público suele ser un indicador de desequilibrio.

Para hablar de inequidad de género pero en viceversa, los niños varones son los que llevan la peor parte; por lo cual, de adultos, solo pueden aguar el lagrimal borrachos o en el cine, recogidos en la oscuridad de una gran sala que solo pone de presente de manera protuberante la soledad y el destierro del campo de las emociones. Es por ello que a veces, de manera inapropiada, manifiestan de la manera más brutal y violenta afectos incontrolados que se desatan en maltrato, homicidios y crimen pasional. Es decir, se opta por manifestar de manera ampulosa y rotunda el odio, lo contrario a lo que se deseaba y no se podía sentir. Con toda la carga de secuelas que suele traer en lo personal y lo social. ¿Producto de una mala educación sentimental?
*Docente Unillanos

martes, septiembre 01, 2009

Semántica y política

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

Contrario a lo que se cree, no son los jóvenes quienes pervierten el lenguaje, sino los políticos. Primero, en el caso de impúberes transgresores, lo que los impulsa es una especie de pacto entre el grupo -llámese “Parche”-, o la necesidad creativa de la expresión, el juego, el guiño verbal que integra a la manada. No hay una predeterminación, digamos, para cometer un ilícito. No así en los políticos donde el asunto es fríamente calculado, así hablen más elegante.

Aclaremos primero que el ejercicio de la política es el poder y no la moral, aun cuando los políticos suelan venderse a sí mismos, como encarnaciones de la renovación moral. El discurso moral es propio de los predicadores y de los maestros, que a veces tienen, el uno, algo del otro; o viceversa, como diría la reina. Es así que suelen ocupar escenarios parecidos, pero con objetivos distintos así se promuevan con el mismo discurso.

El problema radica en la audiencia, que no lo discierne, y termina apoyando a los políticos que se venden con un discurso moral para lograr objetivos concretos de poder. Y ahí rigen otras reglas. La primera, “el todo vale”. Como hacer falsas promesas –no hacer corresponder lo dicho con lo hecho-, mentir, simular, engañar, sabotear, ocultar, sesgar, calumniar, difamar, etc. Y entiéndase de ahí para adelante, “lo que sea y todo vale”. Sean colombianos, venezolanos o ecuatorianos para no echarnos pajarilla.

El discurso político es pretencioso porque quiere aparentar lo que no es. El efecto de ello suele ser la vaguedad. Se dicen cosas importantes pero vacías de realidad. O también, es recurrente en el uso de metáforas desgastadas: esas expresiones que en algún momento fueron creativas pero que a punta de uso se volvieron pálidas: “férrea determinación”, “pisotear los derechos”, “al orden del día”, “exhaustiva investigación” y otros por el estilo.

En algunos casos, se buscan palabras con una carga de juicio que quiere aparentar información: hace unos años, de manera perversa, para deslegitimar a sus contradictores un embajador estaudinense en Colombia acuñó un termino: “narcoguerrilla”. La palabra, en lugar de ayudar a describir una realidad social y política que se pudiera estar dando en la insurgencia, simplificó el fenómeno de connivencia entre guerrilla y narcotráfico en zonas de conflicto con baja presencia del Estado, y en lugar de aclarar, confundió. No se pudo comprobar de manera contundente que la guerrilla fuera narcotraficante, ni que los narcotraficantes se hubieran vuelto guerrilla.

El término de “terrorista”, hace unos años, era una palabra para calificar al sujeto que ejercía una violencia indiscriminada y suicida sobre víctimas inocentes. Hoy en día, integró a su valor semántico, un espectro de sentido que se extiende a la subversión, la guerrilla, el narcotráfico, la oposición, y en general, todo lo que contradiga la doctrina oficial.

En la cumbre de Bariloche, el término circuló de a un lado otro, involucrando relaciones internacionales. Parece un remplazo del término “comunista” de hace unos años y es usada ahora de parapeto para justificar políticas de seguridad nacionales, en nuestro caso; o internacionales, en el caso de Estados Unidos.

*Docente Unillanos


CopyringhiEdiciones El Arquero
CESO Centro de Estudios Sociales de la Orinoquia.
Otto Gerardo Salazar Pérez, 2008.
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Vea mas completo en: http://laparresia.blogspot.com/


martes, agosto 18, 2009

La generación MTV

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

Si hace unos años el festival de Woodstock marcó y delimitó una tendencia generacional, hoy, cincuenta años después, MTV, subraya la expresión generacional de nuestra época. Sin embargo, mucho va de una a la otra. En primer lugar, Woodstock tiene raíces en movimientos culturales y políticos como Mayo del 68 y expresan un acto de rebeldía y rechazo al consumismo, el autoritarismo y la guerra. Fue un movimiento artillado desde la contracultura en cabeza de los jóvenes que buscaban la experimentación de formas de relación más espontáneas y libres.

La generación MTV, como fenómeno mediático, por el contrario, expresa el conformismo consumista y el nulo compromiso político. El amor libre que pregonaba la generación hippie del 60, a partir del disfrute del sexo interracial, y otras variables no sujetas al género, pasa hoy en MTV a través del videoclip a la autoproclamación del lesbianismo como máxima expresión del sexo. El beso de concierto entre Madonna, Bridney y Cristina Aguilera, al frente de sus parejas, le da carta de naturaleza a la tendencia.

La generación MTV, en virtud de su eje articulador –los medios-, es una generación desviada y confeccionada para jóvenes por adultos; bajo la apariencia refrescante de un ejército de creativos y dibujantes jóvenes sometidos a la tutela interesada de un mundo adulto, han sido medios creados para estimular un género de vida light y artificial, cuyo ícono global lo representa Paris Hilton. Rubia insustancial vestida de rosa que aparece con un perrito chihuaha como aditamento.

Los torneos que se promueven, para regocijo de la audiencia, son concursos de eructos, pedos y trasbocadas producto de borracheras instantáneas que se auto infieren. Cuando no, de explícito sadomasoquismo, como estrangularse las huevas o resistir una andanada de golpes de la manada de amigos.

Otras veces, la versión del reality puede estar orientada a la búsqueda exclusiva de pareja con fines exclusivos de apareamiento, o mejor dicho, con el fin de fornicar para lo cual solo cuentan las condiciones físicas del que escoge y es escogido. Otras veces, el asunto puede derivar sobre la organización de una fiesta de quince para una niña caprichosa que quiere presentarse ante sus pares como alguien especial, cuando su madre o padre rico, sabe a ciencia cierta que es un insulso, precario y vacío ser humano que solo ha aprendido a consumir y jugar videojuegos.


*Docente Unillanos

miércoles, agosto 05, 2009

Ciencia ciega

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

Hace unos años, la Agenda Prospectiva de Ciencia y Tecnología e Innovación del Departamento del Meta hizo un diagnóstico: falta de apoyo gubernamental a la investigación, escasez de recursos, baja calidad y apoyo en educación, y baja planificación del sector. Sin embargo, se hicieron apuestas y más o menos se explicitó la necesidad de “trabajar sobre bases sociales y organizativas que lideren, promuevan y sustenten la Ciencia, la Tecnología y la Innovación a nivel departamental”. Estamos hablando de un ejercicio de hace siete años; 2002, más o menos.

El documento que salió de ello, al parecer, no pasó de ser una declaración de principios y buenas intenciones que distan mucho de convertirse en realidad. Un pacto no cumplido entre el sector educativo, académico, político, institucional y productivo del Meta.

En un reciente informe publicado por El Espectador, “Así va la Ciencia en Colombia” (2000 – 2007) se revela, por ejemplo, que el número de investigadores activos en nuestro departamento es de 68. Nos superan departamentos que gozan de menos posición estratégica y provisión de recursos como Chocó, Huila y Córdoba. En comparación con departamentos más pequeños, como Caldas, con 515, quedamos bastante rezagados.

En proyectos de investigación e innovación financiados por Colciencias, en los mismos años (2000 – 2007) el Meta le apuntó a 2 proyectos. Por citar otros departamentos más o menos del mismo tamaño nuestro: el Cauca, en los mismos años logró 300 proyectos y Santander 217.

Dentro de las líneas estratégicas de Ciencia y Tecnología para el Meta, por ejemplo, se estableció la necesidad de “fomentar la investigación intercultural y el diseño de estrategias para incentivar, recuperar y fortalecer el uso de las lenguas amerindias”, en nuestro caso, las orinocenses. Sin embargo, y de manera reiterada, en Unillanos ha fracasado el propósito de establecer un programa de Idiomas que forme a las nuevas generaciones del Meta y los llanos en disciplinas como la lingüística.

Pese a que la Universidad de los Llanos, por fuerza de gravedad debería liderar de manera enérgica la investigación en la región, y orientarse a ser ella misma una entidad con perfil investigativo, según el PDI, la aquejan los vicios de las entidades de educación superior, donde sería necesario, apoyar el desarrollo de “programas generadores de espacios de paz y convivencia” para zanjar la alternancia gremial cuyo objeto central es el poder, y para que su cuerpo docente y el esfuerzo institucional, se centre más en la razón de su naturaleza y misión. Ser una institución de saber.

*Docente Unillanos

martes, julio 21, 2009

El 20 de Julio

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

Es muy dudoso que el 20 de julio sea una fecha realmente significativa en la historia de Colombia si nos atenemos a los hechos que sucedieron y si se los sopesa y compara con otros que han marcado la historia del país. Otra cosa es que haya una tradición interesada que trate de insuflar de gesta heroica los hechos insulsos en torno a un supuesto florero –anécdota bastante baladí y magnificada en desproporción- para un evento que pretende ser hecho fundacional de nuestra nacionalidad.

Los hechos del 20 de julio, la mayoría de ellos, se destacan por ser bastante vulgares y mediocres. Primero, para la época Bogotá era una villa bastante sombría y sucia y sus condiciones de higiene eran bastante deplorables, pues, la bestias arrimadas al mercado de la plaza principal llenaban de bosta los andenes que se confundía con la basura arrojada a las calles desde las casas. A veces era la lluvia la única encargada de juagar las calles.

Regía los destinos de la ciudad y el virreinato un anciano sordo y escéptico, que se sentía desterrado de la metrópoli: Amar y Bombón. Realmente era su mujer la que había tomado las riendas del poder y era ella quien resolvía los asuntos de gobierno. Era tan torpe –Amar- en asuntos políticos que trató de ganar a las bravas la mayoría en la Audiencia por lo cual había generado muy mal clima político.

Es más lo que desata la escaramuza viene a ser un chisme. A raíz de que la guardia del corregidor en el Socorro abrió fuego contra la multitud que pedía libertades de comercio y mató a tres de la protesta el clima político se enrareció y el gobierno, como medida de amedrentamiento hizo rodar la especie de que pasaría a cuchillo a unos diecinueve criollos simpatizantes de las ideas independentistas. Ese era el rumor que tejían las aguateras en la fuente principal de la plaza, mandadas por sus señoras a recoger los chismes de la plaza, pues carecían de medios o pasquines.

Pero en últimas, no hubo ni un muerto, y el más golpeado vino a ser un comerciante bastante conocido de nombre González Llorente que tenía su tienda en la calle once con séptima o calle real. Era un exitoso comerciante que tenía varios negocios en España y las Antillas y que se dedicaba a varias obras de caridad en cárceles y hospitales de Santa Fe. Supuestamente no quiso prestar el mentado florero, que otros cronistas dicen se trataba de un mantel.

Los resultados del suceso no pudieron ser más “paradójicos” para un pueblo que se levanta con ideas de progreso. Se formaron dos juntas que empezaron a disputar el poder político: la del cabildo, encabezada por criollos ricos, y la de San Victorino, liderada por José María Carbonell y respaldada por el pueblo. Mientras la junta de cabildo pretendía estrictamente remplazar el poder arbitrario del Amar y Borbón, profesando igual los votos al rey de España, los de la Junta de San Victorino apresaron al Virrey y a cuanto chapetón acusaban del oprobioso gobierno y pedían básicamente justicia.

La junta del cabildo que a la postre resultó vencedora, sin modificar en nada, digamos, las estructura políticas, sociales y religiosas, nombró a la cabeza y de manera honorífica de nuevo a Amar y Borbón sin poderes efectivos. Igual, los que firmaron el acta, varios de ellos clérigos, lo hicieron con cuidado de que los otros repitieran la acción para que nadie se echara para atrás.

Nada semejante a la justa de los comuneros, que con veinte mil hombres armados en el Mortiño, ondeando banderas y azotando tambores, aterrorizaron Bogotá veintiocho años atrás, venidos desde el Socorro, San Gil y Charalá, y pusieron en crisis todo el virreinato enlistando toda una serie de reivindicaciones sociales bajo el perfil afilado y decidido de José Antonio Galán.
*Docente Unillanos