jueves, enero 08, 2009

Extirpación del cerebro sin anestesia

Por: Otto Gerardo Salazar Pérez*

Sacar de la Presidencia del Polo Democrático Alternativo al ex magistrado Carlos Gaviria es como una extracción de cerebro sin anestesia. Es un descerebramiento. No sólo las calidades morales y personales de Gaviria lo hacen idóneo sino que su bagaje intelectual y académico le da la altura que necesita una izquierda democrática en consolidación en Colombia. No es cualquier lagaña de mico su trayectoria como docente y sus doctrinas expresadas en sentencias de la Corte Constitucional. Ha sido el alma liberal y librepensadora de este país godo y de tendencias fascistas.

Sin embargo ahora, algunos de sus copartidarios, lo quieren rematar en el ara de la próxima convención del Polo. El asunto se empezó a cocinar a raíz de la elección de nuevo Procurador, Alejandro Ordoñez Maldonado, ante la cual se opuso de manera enérgica Carlos Gaviria. Entre otros motivos, seguramente por los siguientes:

Cito al periodista Hernando Salazar:

  • Cuando ocupó la presidencia del Consejo de Estado, Ordoñez puso un crucifijo en el salón de las sesiones plenarias y quitó un oleo de Francisco de Paula Santander, un héroe de la independencia, conocido como "el hombre de las leyes".
  • Cuando la revista Soho se mofó en su portada de la Última Cena, el jurista denunció penalmente por injuria al director de la publicación. La causa judicial no prosperó.
  • Antes de que Ordóñez fuera elegido Procurador, Daniel Samper Ospina, lo señaló -citando recortes de prensa- de haber participado en una quema de libros ocurrida después de un asalto a una biblioteca pública en la ciudad de Bucaramanga, a mediados de 1982.
  • El episodio fue recordado por otros columnistas, pero Ordóñez nunca se refirió al caso.
  • Ordóñez ha adoptado posiciones que le han generado críticas, como su oposición a iniciativas como las que les reconocen igualdad de derechos a las parejas del mismo sexo.
  • Siendo consejero de Estado no quiso quitarle su investidura de congresista a un senador que firmó con los paramilitares de ultraderecha un pacto para "refundar" el país.”

Entre los que le han hecho gavilla para sacarlo, he leído con estupor se encuentran Gustavo Petro, Parmenio Cuéllar, Iván Moreno y el ex alcalde Lucho Garzón. Petro taimadamente ha tildado a Gaviria de representante de “sectarismo político y de padecer cierta enfermedad muy infantil de extremo-izquierdismo”. Enfermedad que el mismo padeció hasta hace poco tiempo, antes de que empezaran a anidar en su pecho las aspiraciones presidenciales. Refiriéndose a la convergencia que impulsa en contra del actual gobierno Ha expresado sin ponerse colorado: “Aquí caben hasta los uribistas”.


Leí hace poco lo siguiente, de Ricardo Coronado Sanginés, refiriéndose a la derechización de la izquierda en Latinoamérica:

“Es del dominio público el entrampe en el que se encuentra la izquierda en nuestro país, o por lo menos la fuerza política mas representativa de esta corriente ideológica; el problema de fondo no debería ser la diversidad de visiones y proyectos de país que convergen en ella, por el contrario este amplio espectro de matices podría convertirse en la ventaja comparativa de la izquierda en relación con la postura rígida y unipersonal de la derecha y sus representantes en el gobierno (…). Son innegables las posibilidades que ofrecería la construcción de consensos entre las múltiples posiciones, si en esencia, todos los tonos de izquierda tienen el objetivo de generar mejores condiciones de vida para los más desfavorecidos y al mismo tiempo tener un país en que todos estemos incluidos, llegar a concretar acuerdos es relativamente fácil”.

Se refiere a México, por supuesto, pero el caso es muy parecido al de Colombia. Sin embargo tiene una gran razón. Los acuerdos en la izquierda son fáciles si no priman las apetencias personales, las aspiraciones presidenciales de varios de los miembros del Polo que necesitan aceitar la maquinaria política y para la cual la claridad y pureza ideológica de Gaviria es un estorbo.


*Docente Unillanos

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